Diferencias entre seguro de vida y de decesos

09/09/2021

Cuando fallece un ser querido son muchas las cuestiones que hay que asimilar. Por un lado, está el dolor que de por sí causa la pérdida de un familiar y, por el otro, una serie de gestiones administrativas que no solo suponen tiempo, sino también dinero.

La economía familiar es otra de las cuestiones que se ve afectada cuando fallece la persona responsable de llevar el sustento al hogar. En ambas situaciones, la contratación de un seguro que proteja a la familia del asegurado en caso de producirse su fallecimiento puede marcar la diferencia, incluso, en la propia calidad de vida del núcleo familiar.  

seguros de vida familiar
El seguro de vida y decesos parecen ser el mismo producto, pero no lo son. La explicación es muy sencilla: el seguro de decesos es el encargado de cubrir los gastos derivados del funeral del asegurado, así como de los distintos trámites administrativos que conlleva la muerte de una persona. En cambio, el seguro de vida ofrece a los beneficiarios una indemnización económica tras la muerte del asegurado. El propósito de una persona que contrata un seguro de vida es proteger la estabilidad económica de sus familiares a cargo durante un período de tiempo determinado

Los trámites administrativos y los gastos relacionados con el funeral del asegurado (incineración, inhumación, sepultura, lápida, tanatorio, traslados nacionales e internacionales, etc.) están incluidos en las coberturas de un seguro de decesos.

Según la modalidad que elijas, un seguro de decesos también puede ofrecer otros servicios como la asistencia en viajes, el borrado digital y asistencia psicológica para familiares.

La finalidad de los seguros de vida es ofrecer a los beneficiarios del fallecido una indemnización que les permita mantener la misma calidad de vida durante un tiempo prudente hasta que la economía familiar pueda restablecerse. Otras coberturas complementarias que pueden incluirse en la póliza son la invalidez absoluta o invalidez permanente producto de un accidente. Esto quiere decir que, en caso de que la persona deje de percibir sus ingresos por no poder continuar con su actividad laboral, recibirá un capital de acuerdo a lo suscrito en el contrato para poder seguir haciendo frente a sus obligaciones.
Cuando se contrata un seguro de vida, el asegurado es quien elige el capital, es decir, la cuantía que recibirán los beneficiarios en el momento en el que fallezca. En el caso de los seguros de decesos, no es el tomador quien decide el capital, sino que lo determina la compañía aseguradora en función de los servicios fúnebres y otras coberturas que quiera incluir el cliente.

En términos generales, la prima que se debe pagar hasta que ocurra el siniestro, en ambos casos, dependerá de la edad del asegurado, de las coberturas contratadas y de otros factores que determinan el riesgo de asegurar al interesado. Tanto el seguro de vida como el de decesos tienen en cuenta la suma asegurada a la hora de concretar la prima, no obstante, en las pólizas de decesos dicha suma puede variar con el tiempo. La del seguro de vida no.

Esto ocurre básicamente porque cuando contratamos un seguro de vida, la cuantía se decide desde el inicio, por lo que la prima solo variará si el tomador decide ampliar o disminuir la indemnización que recibirán sus familiares o seres queridos cuando fallezca. En los seguros de decesos, la prima puede variar en función del aumento de precios de los servicios necesarios para llevar a cabo el sepelio de una persona.  

En los seguros de vida, como en cualquier otro tipo de póliza (excepto la de decesos) es el tomador, el asegurado o el beneficiario quienes pueden y deben declarar el siniestro en un plazo máximo de 7 días. En el caso del seguro de decesos, cualquier persona allegada al fallecido puede informar a la compañía aseguradora sobre el siniestro.

Ambos seguros son muy recomendables y compatibles entre sí, pero si tienes que decidirte por uno de ellos, lo mejor es que evalúes con detenimiento cuáles serían las necesidades que con mayor urgencia necesitarán cubrir las personas que dependen de ti en caso de que fallezcas. Establece prioridades y en función de ello, elige una u otra póliza.

Si necesitas asesoramiento, cuenta con la ayuda de nuestros expertos. Te ayudamos a elegir la póliza que mejor se adapte a tus necesidades y a las de tus familiares.

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Cada vez más personas se animan a contratar un seguro de vida, ya sea para proteger el futuro económico de sus seres queridos o incluso con el objetivo de construir un ahorro que pueda ser disfrutado tras la jubilación. Se trata de un producto que ante imprevistos ofrece a sus beneficiarios una seguridad financiera importante. Ahora bien, aunque estamos muy acostumbrados a escuchar sobre los seguros de fallecimientos, existen otras tipologías muy interesantes pensadas para perfiles de ahorradores y para personas que necesitan asegurar su hipoteca.
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