‘Mens sana in corpore sano’ solían decir los romanos para referirse a la conexión inquebrantable que hay entre la salud mental y la física. Si una está dañada, es complicado que la otra se mantenga a flote, y ambas dependen de los hábitos saludables que implementemos en nuestra rutina diaria.

 

Nuestro estilo de vida ajetreado y la falta de tiempo son algunos de los motivos que se interponen entre la vida que llevamos actualmente y la vida sana que queremos llevar. Hay tres pilares fundamentales para mantener nuestro cuerpo sano: revisiones  médicas periódicas (si cuentas con un seguro de salud que te respalde no tienes excusa para no hacerlo), y lograr un equilibrio entre la buena alimentación y el ejercicio físico, aspectos complementarios que mantienen en forma nuestras articulaciones y el correcto funcionamiento cardiovascular. 

 

Sin embargo, en este último aspecto somos expertos en darnos excusas para evadir la responsabilidad de cuidarnos; si de entrada declaramos no tener tiempo de cultivar hábitos saludables para nuestro cuerpo, menos voluntad tendremos de buscar ejercicios que nos fortalezcan mentalmente, y esa es una tendencia que debemos revertir. Ante todo hay que recordar que nuestra salud depende en gran medida de las decisiones diarias que tomamos. Por eso repasamos a continuación cinco de los hábitos más saludables que puedes adoptar con el fin de cuidar tu cuerpo y tu mente.

 

Consejos para cuidar tu cuerpo y tu mente

Dormir: el descanso es esencial para mantener una salud óptima, sobre todo si tu rutina diaria está cargada de estrés, responsabilidades y las obligaciones propias de una agenda ocupada. No hay sueño que repare más que el sueño nocturno, por lo que lo más recomendable es una cena temprana y una rutina de sueño que te permita aprovechar la noche lo mejor que puedas. Tomarte un baño relajante antes de dormir, beber una infusión relajante o esparcir aromas por tu habitación puede ayudarte a conciliar un sueño profundo. 

 

Desarrollar la curiosidad mental: explorar ideas nuevas mantiene nuestra mente activa y la ejercita de maneras inimaginables. Las personas que se muestran abiertas a adquirir nuevos conocimientos y vivir nuevas experiencias suelen desarrollar una personalidad extrovertida, y está empíricamente comprobado que viven más, pues llevan una vida mucho más placentera que el resto.

 

Sé cuidadoso con las relaciones que mantienes: es importante para cuidar tu salud mental que te rodees de personas que aporten alegría y positivismo a tu vida, y alejarte de aquellas que te generen sentimientos tóxicos o con las que mantengas relaciones difíciles que puedan robarte la calma. Recuerda que la relación más importante es la que mantienes contigo mismo y en base a ella serás capaz de poner límites sobre lo que puedes o no aceptar en tus relaciones con los demás. Cuídate, ámate, permítete ser feliz con tus defectos y virtudes, perdona tus errores y date nuevas oportunidades siempre. Notarás cómo mejorarás con el tiempo tu capacidad de elegir a quién dejas entrar en tu vida. 

 

Recurre a la naturaleza: una escapada rápida al parque más alejado de la ciudad, una tarde frente al mar o un fin de semana en algún pueblo de las afueras pueden recargarte de energía y convertirse en una costumbre, pues la naturaleza es el escenario perfecto para ejercitarnos. Respirar aire puro después de una semana de estrés y responsabilidades puede devolverte la calma que tanta falta te hace durante la semana.

 

Mantén la simplicidad: la cultura de consumo es una de las responsables de que vivamos en un mundo de estrés, donde encontrar un poco de paz parece tarea imposible. Es por ello que intentar llevar una vida simple es beneficioso para nuestra salud y nuestro estado de ánimo. Por ejemplo, no intentemos llenar nuestros vacíos comprando objetos que luego no vamos a usar.

 

Implementar estos pequeños cambios tendrá un gran impacto en nuestra vida diaria y nos permitirá conservar nuestra salud física y mental en óptimas condiciones