El 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que sirve para visibilizar el peligro silencioso de las enfermedades mentales y sus estigmas y, por ende, recalcar la importancia de pedir ayuda si la necesitamos. Hablemos un poco más de este tema y de cómo cuidar nuestra salud mental con la misma seriedad con la que cuidamos nuestra salud física.

 

No somos conscientes de la importancia de la salud mental hasta que la ponemos en riesgo. ¿Alguna vez te has preguntado o calculado el tiempo que le dedicas al cuidado de tu psique? El estado mental es igual o más importante que el estado físico, por lo que resulta paradójico que acudamos al médico ante cualquier dolencia pero rehusemos buscar ayuda psicológica o psiquiátrica cuando nos vemos superados por nuestras emociones. 
 
Antes de adentrarnos en el tema que nos ocupa en este artículo, es necesario aclarar que los consejos en los que ahondaremos a continuación no funcionan como tratamiento para enfermedades mentales como la depresión o la bipolaridad, pues estas requieren tratamientos específicos; tampoco queremos hacer apología de la automedicación al ser una práctica que implica más riesgos que probabilidades de mejoría. 
 
En lo que sí queremos hacer hincapié es en la prevención, en los hábitos que podemos adoptar para cuidar nuestra salud mental y actuar de manera pertinente y acertada cuando detectemos señales de alerta. Esto es importante porque las estadísticas muestran que, cuatro de cada cinco personas que requieren ayuda o atención por trastornos mentales no la recibe por no saber que la necesita, por estigmatización o por simple falta de acceso. Contar con un seguro de salud te garantiza recibir la atención necesaria. Además, tener presentes los consejos que esbozamos a continuación te puede evitar males mayores. 
 

Consejos para una buena salud mental:

Incorporar el ejercicio físico como hábito: no tienes que convertirte en un experto del fitness para poder gozar de sus beneficios, pero sí es necesario que seas regular, como mínimo tres veces por semana. Tampoco es necesario que vayas únicamente al gimnasio: puedes salir a caminar, hacer natación e incluso saltar a la cuerda. El ejercicio funciona como un analgésico para el dolor emocional, te despeja la mente y desvía la atención de los pensamientos negativos.
 
 
Rodéate de personas y estímulos positivos: esta es una de las claves para mantener una salud mental en óptimas condiciones. Los estímulos positivos no funcionan de la misma manera en todas las personas, por lo que debes hacer un esfuerzo por encontrar aquellas cosas y espacios que te hacen sentir bien. Transformar tu casa o tu espacio de trabajo en un ambiente agradable y lleno de luz, donde te apetezca estar y/o trabajar, suele ser un buen comienzo. De la misma manera, rodearte de personas que te valoren y aprecien es esencial en el proceso de prevención y cuidado de tu salud mental. 
 
 
Cuida tu alimentación: no es un secreto para nadie que somos los que comemos, por lo que nuestra alimentación también juega un rol importante en nuestra salud mental. Evita los alimentos con altos índices de grasa y azúcar, y aumenta tu consumo de alimentos ricos en triptófano, un aminoácido que estimula la producción de serotonina y que es  el neurotransmisor responsable de gestionar la sensación interna de seguridad. Avena, garbanzos, espinacas, pipas, almendras y castañas son algunos de los productos que lo contienen y que te conviene incluir en tu dieta.