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10/10/2018. Cuanto más tiempo vivimos en una casa, más oportunidades tenemos de acumular muebles que no son realmente necesarios y representan un problema de peso y espacio a la hora de afrontar una mudanza a un lugar más pequeño. Tal vez tirarlos no siempre es la mejor solución, así que, aquí te presentamos varias opciones para darles una segunda oportunidad sin que esto resulte una acción contaminante.

 

Ya tienes vista tu casa nueva, ya has contratado el nuevo seguro de hogar y lo único que te queda por resolver es la mudanza. ¿Qué hacer con esos muebles que quieres reemplazar o eliminar definitivamente de tu nuevo espacio? A pesar de que el sector inmobiliario ha sido uno de los más afectados por la crisis de los últimos años y uno de los de más lenta recuperación, según datos del Observatorio Cetelem los españoles están gastando aproximadamente 1.000 euros al año en la redecoración de espacios como el salón, el comedor y las habitaciones. 
 
Esto, sumado a que las grandes superficies como Ikea apuestan por la democratización del acceso a los muebles y la rotación constante de las colecciones y los modelos, ha hecho que cada vez sean más las personas y familias que apuestan por asumir las mudanzas como una oportunidad para empezar de cero, una estrategia que puede resultar engorrosa si no podemos mantener los muebles viejos o no sabemos qué hacer con ellos.
 
Si estás en medio de una situación como esta, aquí te dejamos un par de ideas para que te deshagas de esos muebles viejos que ya no quieres.
 

Trucos para deshacerte de muebles que no quieres:

Recogida de muebles viejos por parte del Ayuntamiento: los ayuntamientos de cada ciudad suelen ofrecer servicios de recogida de muebles algunos días concretos de la semana y/o en un punto de recogida establecido, que suele ser el mismo donde van los contenedores de basura regulares. En algunos casos es posible que envíen operarios municipales para efectuar recogidas masivas (aunque esto puede representar un coste extra), pero no es un servicio regular ni obligatorio. Para salir de dudas puedes ponerte en contacto directamente con el servicio general de atención al ciudadano de tu ciudad. 
 
Donarlos: otra opción es buscar una fundación u ONG que necesite mobiliario para sus instalaciones o para alguna causa en concreto. Aunque las reparaciones corren a cuenta de quien acepta los muebles, lo ideal es que si estás pensando en donarlos, los muebles estén en un estado físico aceptable para ser usados por segunda vez sin ningún problema.
 
Venderlos: el mercado de muebles de segunda mano también es una buena opción, pues representa una ganancia extra en caso de que logres venderlos. Al igual que la opción de la donación, para ponerlos en venta deben estar en buen estado o invertir en su reparación, pues nadie querrá llevarse una mesa a la que le falte una pata. La venta la puedes hacer tú o buscar una tienda de antigüedades, pero debes tener en cuenta que la comisión de estas suele rondar entre el 20 y el 30 % del valor final. 
 
Almacenarlos: esta última opción es la menos práctica, pero también es válida si los muebles que ya no quieres tienen un gran valor emocional. Las empresas de alquiler de trasteros aparecen como una buena alternativa si esos muebles son producto de una herencia, si te traen recuerdos de momentos felices o si fueron un regalo de un ser querido que aunque ya no quieras usar, tampoco te quieras desprender.