Aunque se hable y se aliente por todas partes a emprender, es una decisión difícil para la que no hay un manual 100% efectivo que garantice el éxito. Sin embargo, la investigación y las ganas de aprender de los mejores, pueden ayudarte a tener éxito en tu proyecto. Sigue leyendo y te contamos qué no debes hacer si estás embarcado en un proyecto personal.

 

El entusiasmo, el optimismo y la perseverancia son tres de las cualidades que deben tener los emprendedores a la hora de materializar sus proyectos con el fin de rentabilizarlos. Sin embargo, la prudencia también es vital para dar con la fórmula del éxito y, paradójicamente, es una cualidad que se cultiva con los años y con los errores cometidos en el camino empresarial. Por esta y por muchas otras razones hemos querido dedicar este artículo a mencionar los errores básicos que suelen cometer los pequeños empresarios y que podrían ayudarte a evitarlos con éxito.
 

Consejos para evitar errores al montar un negocio

No hacer la suficiente investigación previa: este es un error de base y probablemente uno de los más comunes entre aquellos empresarios que se lanzan al mundo empresarial con toda la ilusión del mundo. Para constituir una empresa es necesario elaborar un plan de negocio sólido, basado en la investigación del mercado al que se quiere llegar, que tenga en cuenta los riesgos y tome las medidas necesarias para minimizarlos, como destinar una parte del presupuesto a contratar un buen seguro para pymes.
 
 
No tener en cuenta a la competencia: como ya mencionábamos, el entusiasmo es una de las características generales entre los emprendedores, pero mal canalizado puede llevarnos a cometer errores tan básicos como infravalorar la competencia o directamente pasar por alto que existe. Esta creencia puede dificultar el proceso de conseguir inversores o socios y llevarnos al fracaso, sobre todo si el mercado al que nos dirigimos es el tecnológico, donde las ideas tienen un corto periodo de caducidad.
 
 
Saltarnos pasos del proceso: por más original que sea nuestra idea o nuestro proyecto, y por más interés que tengamos en ponerlo en marcha, saltarnos pasos del proceso con el fin de escalar prematuramente puede acabar matando nuestro emprendimiento antes de tiempo.
 
 
Creer que una pyme es un trabajo a media jornada: ahora que estamos frente a nuestra propia pequeña empresa y somos nuestros propios jefes, corremos el riesgo de relajarnos demasiado, cuando lo cierto es que es una tarea muy exigente que requiere incluso más tiempo del que puede requerir ser empleado. Otro error muy común entre los emprendedores es intentar crear una empresa mientras siguen trabajando para terceros, lo que les dificulta entregarse a tiempo completo.
 
 
Pasar por alto los aspectos legales: esto implica no contar con la asesoría necesaria en caso de que las leyes no sean nuestro fuerte. Es muy común encontrarnos emprendedores involucrados hasta en el último detalle en los aspectos operativos y económicos de la compañía, pero con poco interés por informarse sobre aspectos legales que engloban temas tan importantes como la protección de la propiedad intelectual. Ante este escenario, una mala organización puede echar por tierra cualquier iniciativa o idea, por muy buena que sea.