Cuando estamos decididos a transformar nuestro cuerpo mediante un entrenamiento específico de pesas, es fundamental conocer nuestros límites y escuchar a nuestro cuerpo cuando sentimos dolor, pues el esfuerzo excesivo puede causarnos lesiones serias. Como expertos en seguros de salud y accidentes que somos, hemos querido hacer este artículo como un recordatorio de las precauciones que debemos tener cuando estamos entrenando.

 

El gimnasio es el lugar al que vamos a ponernos en forma e intentar con ello mejorar nuestra salud, pero también es un escenario muy propenso para accidentes y lesiones de todo tipo que no solo pueden echar a perder nuestro entrenamiento, sino también nuestra salud. La falta de entrenamiento, la carga de peso sin asesoría o simplemente el hacer las cosas mal pueden ser los detonantes de una lesión o herida que te haga recurrir a tu seguro de salud para poder cubrirla. 

 

Lo que no debes hacer para evitar accidentes 

No entrenes sin calentar previamente: al menos durante media hora. Al entrenar nuestro cuerpo se enfrenta a pesos y repeticiones que no está acostumbrado a hacer. Las articulaciones y músculos necesitan calentamiento previo para no sufrir heridas o desgarramientos que puedan complicarse sin la atención necesaria. Este consejo va dirigido directamente a todas aquellas personas que dejan el ejercicio como plan del fin de semana y se aventuran a intentar retomar la condición física donde la habían dejado. 

 

Incrementar el peso de manera brusca: aunque pueda parecer muy obvio, la mayoría de lesiones musculares que se dan entre personas que entrenan en un gimnasio es por hacer cambios bruscos de peso en el que sobrecargan el músculo y no le dan el tiempo de descanso necesario. 

 

No sobreentrenar: es natural que cuando empezamos a ver resultados queramos exigirnos un poco más, alargando las rutinas o metiendo ejercicios de alto impacto, pero dependiendo del caso esto puede ser contraproducente, sobre todo porque realizar más ejercicios de los que hasta ahora te han dado resultado no garantiza logros rápidos. 

 

Lo que debes hacer para evitar accidentes

Pedir asesoría o investigar por tu cuenta: con todas las ventajas informativas que nos brinda internet, tienes dos opciones para que tu entrenamiento no se convierta en un dolor de cabeza: pedirle ayuda a un entrenador personalizado, o empezar una pequeña investigación sobre rutinas de ejercicios que se adapten a sus necesidades, sobre todo aquellas que requieren manejar posturas (como el yoga) para hacerlo de manera correcta. 


Respetar los periodos de enfriamiento y estiramiento: como ya mencionábamos, el calentamiento es fundamental y necesario para evitar desgarros en los músculos. Igual de importante es la fase final de estiramiento, cuando todas tus articulaciones y extremidades están calientes y necesitan estirar para evitar espasmos coronarios y depósitos de sangre en tus brazos y piernas, y evitar agujetas. El final del calentamiento debe ir reduciendo la intensidad progresivamente hasta que tu corazón recupere su ritmo normal.  

 

Mantener una hidratación constante: recuperar líquidos durante el entrenamiento es imprescindible para evitar episodios de deshidratación, sobre todo si tu rutina se lleva a cabo al aire libre o en temperaturas demasiado elevadas. Es importante que lleves agua contigo siempre que entrenes y des pequeños sorbos incluso cuando no sientas sed. 

 

Escuchar a tu cuerpo: cuando entrenas tu cuerpo empieza a activarse progresivamente y con ese despertar pueden llegar molestias físicas que es importante no pasar por alto. Si tienes alguna molestia de dolor que persiste, es mejor consultar a tu médico y ajustar el entrenamiento para no forzar y evitar lesiones mayores.