El moho es uno de los males domésticos más comunes e incómodos de erradicar, pues una vez instalado en tu hogar puede afectar desde tus paredes hasta tus electrodomésticos. Por suerte, existen miles de trucos y recomendaciones de limpieza para que, en lugar de combatirlo, puedas evitar el problema desde la raíz

 

El moho, como cualquier tipo de hongo, necesita materiales orgánicos de los cuales alimentarse y un ambiente húmedo que aporte el agua que requiere para expandirse. Aunque solemos estar atentos a lugares como el baño o la cocina, el moho puede afectar objetos de madera, electrodomésticos como el refrigerador y la lavadora, e incluso tu ropa o tu colchón. Sabemos que para grandes daños contamos con el respaldo de nuestro seguro de hogar, y aunque el moho sea un mal menor, hay que tratar de evitarlo. 

 

Refrigerador y lavadora: los grandes afectados 

Todos aquellos que lo sufren o lo han sufrido saben que la clave para erradicar el moho es la limpieza periódica y el uso imprescindible del vinagre, el producto estrella a la hora de desinfectar espacios. Pongamos por ejemplo el refrigerador, uno de los lugares más propensos a la aparición de todo tipo de hongos por sus características naturales de humedad y contención de alimentos que cumplen su propio proceso de descomposición. Al darse todas las condiciones para incubar hongos, es necesario limpiar el refrigerador al menos una vez al mes, no solo para mantener al moho alejado, sino prevenir alergias ocasionadas por las esporas que expulsan y mantener más frescos los alimentos.

 

Para limpiar tu refrigerador debes vaciarlo, desconectarlo y dejarlo reposar unos 30 minutos hasta que el hielo se derrita y puedas limpiarlo sin gastar energía ni forzar el motor. Para la limpieza puedes usar una mezcla de bicarbonato de sodio con agua, aplicar en las ranuras de los cajones, estantes y compartimientos, y dejar reposar por 30 minutos. Puedes limpiar el resto de la nevera con un trapo mojado con vinagre para asegurarte de que todo quede desinfectado y limpio. 

 

¿Cómo desinfecto mi lavadora?

En el caso de la lavadora, puede ser más complicado saber si tiene o no tiene moho, pues suele acumularse en las gomas que protegen las puertas, un lugar que no es especialmente visible. Sin embargo, una lavadora que esté altamente infectada dejará un olor molesto en tu ropa, así que si eso te está pasando quizá sea hora de que te pongas los guantes y detengas el problema inmediatamente. 

 

Al igual que con la nevera, desinfectar la lavadora no requiere de productos químicos agresivos, ni especialistas ni fórmulas mágicas. De hecho, la manera más efectiva de limpiarla es usando tres ingredientes que, con seguridad, tendrás en casa: un limón, una taza de agua oxigenada y tres litros de agua. Cuando tengas la mezcla lista, retira las gomas (fijándote cómo van puestas para no tener problemas a la hora de volver a colocarlas) y limpia a conciencia esta zona con un trapo. Al finalizar, pon un poco de la mezcla en un pulverizador y rocía el interior de lavadora. 


Cuando tu lavadora recupere su condición inodora, estará lista para que vuelvas a usarla sin problema de malos olores. Es importante habituarte a dejar la puerta abierta después de cada uso para que la humedad no genere nuevamente olores desagradables que puedan afectar de nuevo a tu ropa.