05/03/2018. ¿Eres una personas eco-friendly? ¿Intentas contaminar lo menos posible y proteger el medio ambiente? Descubre los principales trucos para reducir la contaminación de tu coche

 

Cuando hablamos de contaminación ambiental podemos pensar que el problema es solo de los fabricantes de coches, sin tener en cuenta que, disminuir la contaminación que genera, está en nuestras manos. Buenos hábitos de uso y un buen servicio técnico cada cierto tiempo pueden mantener esas emisiones de CO2 a raya. 

 

Según datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente (Aema), los coches causan el 13% de la contaminación ambiental de las grandes ciudades. Este porcentaje está relacionado con afecciones de cerca de 25 mil personas a causa de las partículas contaminantes que quedan en el aire. En un mundo globalizado como este y por diferentes circunstancias, dejar de usar el coche como medio de transporte no siempre es una opción, pero sí podemos poner de nuestra parte para que contamine lo menos posible. 

 

Primero, teniendo claras las razones por las cuales, tu coche es un ente contaminante. La primera son las emisiones de gases que su motor de combustión produce; la segunda es la cantidad de combustible que emplea según el tipo de conducción que tengas, y la tercera son los residuos que se generan de las reparaciones o las sesiones de mantenimiento que le haces y para las cuales cuentas con el respaldo de tu seguro de coche. Ten en cuenta que todos los motores que funcionan con gasolina o gasoil generan gases tóxicos que se quedan directamente en la atmósfera, causando situaciones de contaminación tan severas como las que sufren México D. F. o Nueva Delhi. 

 

Sabiendo esto, ¿qué puedo hacer para contaminar menos?

Ten siempre presente el tubo de escape: por aquí es por donde el coche expulsa todo el humo que produce y es donde se quedan atrapadas la mayor parte de partículas tóxicas contaminantes. Revisa el tubo de escape y el catalizador con relativa frecuencia, guiándote por la calidad de humo que expulsa tu coche (si es negro, si es blanco, si es transparente, si tiene un olor específico). Estas revisiones también te permiten saber con antelación si hay algún daño en el sistema de escape que pueda generar fugas y expulsar estas partículas tóxicas al ambiente. 

 

Modera la velocidad: aunque cueste de creer (o no) la velocidad a la que conducimos nuestro coche determina el nivel de contaminación que vamos a generar. Los acelerones o los adelantamientos en carretera son nocivos, así como los arranques fuertes que hacemos cuando estamos esperando a que cambie el semáforo. Acelerar progresivamente disminuye los residuos tóxicos que genera tu vehículo.

 

Apaga el coche: esto es fundamental sobre todo en verano, cuando las altas temperaturas nos llevan a esperar por largo tiempo a alguien con los vidrios arriba, el coche encendido y el aire acondicionado puesto. No hay imagen más contaminante que esta, por lo que la recomendación es apagarlo cada vez que la espera se prolongue por más de dos minutos. 

 

Reducir el aire acondicionado: directamente relacionado con el consejo anterior, el aire acondicionado gasta un 20% más de combustible, lo que repercute en la contaminación final. Lo ideal es ir con las ventanillas abajo a un ritmo normal siempre que sea posible, a menos que vayas en carretera. Hay persona que tienen por costumbre bajar los vidrios cuando se va conduciendo a alta velocidad. Esto además de hacer que te duelan los oídos, hace que el coche pierde aerodinámica y requiera de más combustible para avanzar. 

 

Mantener los valores de tu coche dentro de la norma: revisar el aceite periódicamente, alineada la dirección y los amortiguadores en buen estado, garantizará que las ruedas y los frenos también se mantengan en un estado óptimo y el coche funcione sin afectar ni forzar el motor ni repercutir en la contaminación ambiental.