09/05/2018. La humedad es un enemigo silencioso cuya principal consecuencia son los hongos, esos organismos indeseados que dañan tu mobiliario, afectan tu salud y resultan complicados de eliminar completamente. Además del moho, ¿sabes qué otros daños puede causar la humedad en tu hogar?

 

El problema de la humedad va mucho más allá del meramente estético: la consecuencia más grave y peligrosa es que crea las condiciones necesarias para la aparición y proliferación de hongos y todo tipo de microrganismos que además de los daños físicos que pueden provocar, también perjudican tu salud y la de todos los miembros de tu familia, especialmente si alguno padece alergias. 

Para tratar el problema de humedad, primero hay que reconocer que existe uno. Es por ello que, en este artículo, nos hemos propuesto definir los tipos de humedad que puedes sufrir y sus posibles causas, no sin antes recordarte que con tu seguro de hogar Allianz tienes servicio técnico y el respaldo de un equipo de profesionales dispuestos a ayudarte a resolver cualquier avería doméstica que pueda afectar al correcto funcionamiento de tu casa.
 

¿Qué tipos de humedad hay? 

Humedad por condensación: esta es la más común durante la época de invierno y se genera por la acumulación de vapor de agua en espacios cerrados, como la ducha, la cocina o los cuartos de plancha. Los estragos se generan cuando el vapor se concentra en estos espacios y su consecuencia inmediata son manchas negras de moho en las paredes o en los techos, que deben ser removidas con productos químicos o limpiando vigorosamente con vinagre y agua.
 
Un error muy frecuente es cerrar la puerta del baño apenas terminamos de ducharnos, dejando el vapor de agua concentrado dentro; sin ventilación, la aparición de moho será cuestión de días. Otros factores que pueden favorecer este tipo de humedad son un aislamiento térmico insuficiente en los cerramientos, vidrios y juntas de las ventanas, una calefacción instalada incorrectamente e incluso un defecto de construcción de tu edificio o piso.
 
 
Humedad por subidas capilares: este tipo de humedad se da directamente por filtraciones de agua que atraviesa ladrillos y juntas, se filtra por los cimientos y causa el desprendimiento de zócalos y bajos, e incluso puede ocasionar la ruptura de alguna cañería. Este tipo de humedad es mucho más visible que la causada por el vapor de agua, por lo que las señales serán más obvias y fáciles de reconocer. La humedad por subidas capilares es peligrosa si no se actúa a tiempo, pudiendo incluso poner en riesgo la resistencia estructural de la vivienda al desgastar de manera acelerada los materiales de construcción de la misma; también puede ocasionar daños graves en muebles, marcos y elementos de madera, parquet y aparatos eléctricos.
 
También puede generar un microclima frío en tu casa que puede acrecentarse durante los meses de invierno. Esto puede traducirse incluso en sábanas frías y húmedas, piezas de ropa en las que aparezca moho y hasta un aumento en la factura de la luz o el gas para mantener una temperatura cálida.

 
Humedad por infiltración lateral: este tipo de humedad es común en espacios subterráneos como bodegas, sótanos y garajes que se encuentren por debajo del nivel del suelo y que, por su naturaleza, tengan poca ventilación. Si sus paredes están en contacto directo con la tierra, puede presentarse un traspaso de humedad de la tierra a los muros, ocasionándole daños severos. Al igual que en la humedad por subidas capilares, la infiltración lateral de agua puede dañar severamente los materiales de construcción y ocasionarle manchas difíciles de limpiar.

En sótanos y bodegas modernas, estas condiciones se suelen tener en cuenta a la hora de construir conociendo dónde se encuentran los pasos de agua. Si este no es tu caso, puedes recurrir a un revestimiento aislante que vaya entre la pared y la pintura.