La compra de un barco implica una serie de responsabilidades que debes asumir para que la embarcación se mantenga en buen estado tanto a nivel mecánico como a nivel estético. La planificación y el destinar un presupuesto para ello, así como un buen seguro de embarcaciones, nos ayudará a proteger nuestra inversión, alargar la vida de la embarcación y mantener los costes al mínimo.

 

Ser el propietario de cualquier embarcación, conlleva la responsabilidad de adquirir un seguro que cubra todos los inconvenientes que pueden ocurrir en altamar, pero otra parte de la responsabilidad, corre por nuestra cuenta. Un mantenimiento regular y apropiado es la mejor manera de mantener el barco seguro y fiable mientras reduces los costes. Con revisiones frecuentes se detectan daños de forma temprana, lo que nos permite repararlos y evitar daños mayores, sobre todo en la parte mecánica. 

Independientemente del tipo y el modelo que tengas, la única observación efectiva es la observación continua. Para extendernos un poco más en el tema, aquí los consejos esenciales para encargarte y supervisar el mantenimiento de tu embarcación: 

 

Cuida las maderas

La madera es uno de los materiales más frecuentes en la construcción naval. Los modelos de vidrio o aluminio suelen tener cubiertas de teca, proveniente del árbol del mismo nombre. La teca bien cuidada puede tener un periodo de vida útil entre 10 y 20 años, para los cuales es necesario aplicar las técnicas de limpieza adecuadas. Debes usar un cepillo de cerdas suaves y frotar de forma trasversal para no desgastar el material. 

Los modelos cuya cubierta está hecha de madera son más vulnerables al deterioro causado por el agua dulce y helada, el sol y el golpe de las olas. También le juega en contra la falta de ventilación, por lo que las fundas que usemos para protegerlas deben estar fabricadas con materiales transpirables para prevenir la humedad y el moho. Esto no ocurre en los barcos fabricados con fibra de vidrio, pero igualmente afecta al inmobiliario interior. 

 

Cuida el motor

El motor es la parte más costosa de la embarcación y la que más dinero nos costaría reparar o reemplazar en caso de que se echara a perder. Los motores diésel necesitan un mantenimiento anual que incluya cambio de aceite y reemplazo de los filtros de combustible. En cuanto a las revisiones frecuentes, se debe tener en cuenta el estado de la correa de transmisión, el cableado general para garantizar que no hayan conexiones flojas y el nivel de refrigerante. Un motor nuevo tiene una duración de 15 a 20 años, y las baterías entre los 3 y los 5 años. 

 

Cuida las velas

Si la embarcación tiene velas, hay que examinar antes de zarpar que no haya daños en las costuras, ni cortes, roces o partes desgarradas, pues al poner el barco en movimiento cualquier daño será visible y puede estropearnos el viaje. También es necesario inspeccionar los terminales y sus accesorios, y reemplazar aquellos que estén oxidados, así como el mástil y las poleas. 

 

Destina un presupuesto específico

Para garantizar el correcto mantenimiento de la embarcación es necesario destinar un presupuesto que se mantenga y prever ciertos gastos a largo plazo. Por ejemplo, si tenemos un velero de competición, debemos tener en cuenta que las velas deberán cambiarse más a menudo e incluir ese gasto frecuente entre los gastos generales. Si tienes en cuenta la vida útil de los principales elementos de cuidado, podrás planificarte mejor y tener un margen de error que te permita costear gastos imprevistos como tormentas o accidentes.