proteger a tus hijos de la otitis

 

27/03/2019. El que lo ha sufrido sabe lo dolorosa que resulta la otitis, una inflamación en los oídos que generalmente aparece como efecto secudnario de alguna infección. Dependiendo del área afectada, puede ser otitis externa y otitis interna y a pesar del dolor, ambas son tratables mediante analgésicos, antiinflatamtorios y gotas antibióticas. Ahora que se acerca el verano, la playa y la piscina son dos de los escenarios más aptos para contraer infecciones, ¿cómo proteger a nuestros hijos de ellas? Esto y más a continuación.

 

Cuando los niños tienen las defensas bajas son muy susceptibles a los cambios de temperatura, sobre todo en el tiempo de transición entre estación y estación. Durante el invierno, los resfriados están a la orden del día y la acumulación de fluido detrás del tímpano es uno de los principales causantes de la otitis infantil, una infección dolorosa que afecta a los pequeños especialmente durante los meses de frío, sobre todo cuando hay un precedente de faringitis, gripe o un simple catarro. 
 
Por otro lado, cuando llega el verano y las temperaturas aumentan, zambullirse de lleno en la piscina parece ser la mejor opción de los más pequeños para combatir el calor. En estas circunstancias, los oídos también son vulnerables al agua, la humedad retenida o los cambios bruscos de presión que pueden sufrir cuando se sumergen. Todos estos factores dan pie al desarrollo de microorganismos y bacterias que afectan el aparato auditivo, causando hongos e infecciones como la otitis. 
 
 

Entonces, ¿nunca estamos salvo de sufrir esta enfermedad? 

Los baños en las piscinas y en la playa favorecen el desarrollo de bacterias que pueden llegar a agravarse si el canal auditivo no es secado a tiempo. Tampoco favorecen los rasguños hechos con los dedos o con las uñas, pues lo único que logran es favorecer la infección. 
 
En cuanto al tratamiento, la otitis se puede combatir con gotas y una combinación de corticoides que ataquen la infección. Los analgésicos y los antiinflamatorios también contribuyen a aliviar el dolor y las molestias y, en caso de que el cuadro bacteriano se agrave, el otorrinolaringólogo recetará tratamiento de antibióticos ingeridos de manera oral. 
 
 

Consejos para proteger a tus hijos durante el día a día

  • Asegúrate que las aguas donde naden tus hijos estén limpias (en el caso de la playa) o estén debidamente tratadas (en el caso de las piscinas). El exceso de cloro o nadar en aguas contaminadas favorece la aparición de gérmenes que desembocan en molestas infecciones de oído. 
 
  • Evita en la medida de lo posible que tus hijos se lancen de manera brusca a la piscina y se zambullan de golpe, pues los cambios de presión pueden generar dolores intensos y todo tipo de infecciones. Lo más recomendable es que se sumerjan poco a poco, sobre todo si las aguas en las que van a nadar son profundas. 
 
  • Elimina de la rutina de higiene de tus hijos los bastoncillos o cualquier otro elemento punzante que uses para limpiar sus oídos. Aunque son comúnmente empleados para remover la cera del canal auditivo, pueden terminar empeorando el taponamiento y empeorando la situación. 
 
  • Si durante estas vacaciones de verano estás planeando viajar con tus hijos en avión y alguno de ellos sufre de dolores de oído, ofréceles chicle. Masticar insistentemente anula el efecto del cambio de presión y ayuda a reducir los dolores que ocasionan 
 
Si tienes alguna otra duda con respecto a este tema, puedes consultar a tu pediatra o médico de cabecera mediante tu seguro de salud.