Los vertederos de basura son un problema latente para el planeta y representan un peligro grave en cuanto al mantenimiento de los ecosistemas que nos rodean, siendo el marino el más afectado. Si aún no lo haces, te contamos un poco más sobre el impacto positivo que tiene en el ambiente en el siguiente artículo.

 

Aunque el sistema de reciclaje público es una costumbre bastante extendida en Europa, son muchos los que aún no se animan a poner en práctica la separación de residuos en casa por desconocer las ventajas que esto conlleva tanto a nivel doméstico como a nivel global o por simple pereza. Lo cierto es que cuando tenemos piso propio, nuestro seguro de hogar nos hace sentir respaldados en todo momento, pero además de eso debemos asumir la responsabilidad de hacer frente a los problemas ambientales que reclaman nuestra atención con pequeñas acciones diarias que marcan la diferencia. 

 

Aunque pueda parecer que lo único que aporta el reciclaje son beneficios, existen también algunas dificultades. Considerando el panorama global, el principal beneficio que tiene es que evita la acumulación de material contaminante en grandes vertederos, que en muchos casos están fuera de control y sobresaturados, lo que ocasiona la muerte de ecosistemas enteros, la degradación del suelo y un problema de salubridad con consecuencias difíciles de contrarrestar. 

 

Reciclar ahorra energía y evita la contaminación causada por la elaboración de nuevos materiales vírgenes, reduce la emisión de gases de efecto invernadero, preserva recursos naturales como el agua o la madera y reduce la necesidad de abrir nuevos vertederos de basura. A tal efecto se instauraron hace algunos años una serie de normas para hacer del reciclaje colectivo un hábito, utilizando contenedores de diferentes colores dependiendo del tipo de residuos vertidos: los azules para papel y cartón, los verdes para el vidrio, los amarillos para plásticos y envases, marrones para residuos orgánicos y los grises para el resto.

 

Formas y consejos para reciclar en casa

Reciclar consiste en convertir un producto de desecho en la materia prima necesaria para elaborar un nuevo producto, o darle un nuevo uso a un producto desechado. Por consiguiente, se puede reciclar mediante la reutilización, la reparación y restauración, y la recuperación de energía. En tu casa puedes empezar destinando un lugar para los contenedores de reciclaje y la basura en general. Antes de desechar latas o envases de vidrio, lávalos o límpialos: de esta manera se pueden reutilizar y causan un mayor impacto en la lucha contra la contaminación. 

 

También puedes usar a tu favor la reutilización de materiales. El papel de periódico, por ejemplo, es muy útil para limpiar vidrios y cristales, y muchos de los materiales desechables que usamos en la cocina sirven para los proyectos escolares de tus hijos. También puedes utilizar los residuos del café o las cáscaras de huevos trituradas para elaborar abono para tu jardín. De esta manera reduces la cantidad de basura que desechas y contribuyes a la mejora del medioambiente. 

 

Incluso puedes empezar tu proceso de reciclaje desde el momento en que vas a hacer la compra en el supermercado, concienciándote de comprar productos con la menor cantidad posible de envoltorios de plástico y optando mejor por aquellos que tienen el embalaje de cartón; piensa que el plástico tarda casi 100 años en descomponerse y el cartón es completamente biodegradable, en base a ello puedes elegir qué productos comprar o no.