Según la Asociación General de Consumidores de España, los españoles han pasado la media de los 74 euros en los recibos de luz en comparación con los 66 euros que pagaban en el 2014. Este incremento interanual del servicio se ha dejado notar entre quienes dependen de aparatos de alto consumo como los aires acondicionados o las estufas eléctricas. ¿Qué hacer para no excedernos?

 

Aunque tu seguro de hogar siempre esté disponible para echarte una mano, cuando se trata de consumo de electricidad la responsabilidad recae enteramente en ti. El gasto de energía en casa se puede deber a muchos factores, desde la cantidad de personas que conviven, hasta lo acostumbrados que estén a apagar luces y aparatos cuando no los están usando. Verano e invierno son las dos épocas del año más críticas en cuanto a facturas se refiere, pues el ventilador y la calefacción no son elementos opcionales cuando se trata de temperaturas altas y bajas. 

Para empezar a ahorrar energía, es necesario tomar conciencia del gasto que implica dormirnos con la televisión encendida, dejar bombillas, el aire acondicionado o ventiladores encendidos al salir de casa. Pero también hay otras medidas que pueden sernos útiles a la hora de ver reflejado en la factura un verdadero ahorro. Por ejemplo, puedes solicitar una auditoría energética para que un experto analice tu casa y señale aquellos puntos donde podría mejorarse el consumo eléctrico y cómo podrías hacerlo. Este servicio tiene su coste, pero es una inversión útil si nos va a llevar a hacer un uso más eficiente de la energía eléctrica. 

 

Reemplaza las bombillas

Otro detalle que parece tonto pero que marca la diferencia es reemplazar las bombillas tradicionales por unas de bajo consumo o led. Las tradicionales halógenas pueden consumir hasta 10 veces más electricidad, por lo que conviene invertir en otras más respetuosas con el medio ambiente y nuestra economía. 

 

Maneras alternativas de calentar tu casa

¿No te pasa que en invierno sientes que hay más frío dentro de casa que fuera de ella? Sabemos que el invierno suele ser particularmente duro, pero tener la calefacción encendida las 24 horas del día no solucionará por completo el problema del frío y sí disparará el cobro final del mes. Prueba poniendo alfombras y cortinas gruesas para aislar tu casa tanto como puedas del frío. De esta manera podrás usar menos tiempo la calefacción y prolongar su efecto. 

 

No dejes nada enchufado

¿Sabes esa luz roja que proyecta tu televisor cuando está apagado? Esa luz significa que está conectado y está consumiendo un mínimo de energía que podríamos ahorrar si lo desconectáramos cada vez que terminamos de usarlo. 

 

Reduce el tiempo de tus duchas

Las duchas demasiado largas implican mayor uso del calentador eléctrico. Tardar 20 minutos duchándote en lugar de los 7 que son necesarios para completar el proceso de aseo te saldrá caro al final del mes. Si tienes la posibilidad de contratar facturación nocturna, puedes trasladar tus duchas a la noche y notarás cómo va bajando el consumo progresivamente.