La depresión sigue siendo una enfermedad incomprendida tanto para quien la padece como para las personas de su entorno. En ese desconocimiento radica su peligro y es por ello que brindar apoyo a tiempo puede ser una tarea complicada. Hablamos un poco más de ello en el artículo que hemos preparado a continuación.

 

Quienes la sufren, saben que la depresión es un monstruo difícil de enfrentar, pues te drena emocional y físicamente. Pero quizás el mayor peligro que sufren las personas depresivas es la estigmatización social que todavía experimentan y la sensación de que nadie en el mundo puede ayudarlos a aliviar su malestar. Justamente esa sensación permite a familiares y amigos del paciente entrar en escena con las palabras correctas, compañía incondicional y todo el apoyo que pueda brindarse en una situación así. 
 
 
Por eso hemos querido hablar en este artículo de cómo ayudar a alguien que sufre de depresión. Si aún no lo has hecho, lo primero que puedes proponerle a esa persona es buscar a un especialista dentro del directorio de su seguro de salud y acompañarle en todo el proceso de revisión. 
 
 
La depresión es una enfermedad mental que nada tiene que ver con una tristeza pasajera ni con un defecto de carácter, y como cualquier otra, necesita ser tratada. Una persona con depresión suele mantener una lucha interna entre lo que quiere hacer y lo que su estado emocional le permite. En casos muy graves, genera incapacidad incluso para hacer algo tan simple como una cama o tareas básicas como ducharse o alimentarse adecuadamente.
 
 
Otras manifestaciones incluyen desde no poder dejar de llorar, a tener ataques de llanto esporádico sin ningún motivo; como decíamos, también es muy común que la persona deprimida no sepa que puede recibir la ayuda adecuada para poder salir adelante.
 

Da los primeros pasos

Ayudar a una persona depresiva puede ser un poco más complejo que ayudar a una persona aquejada por alguna enfermedad física. A continuación profundizamos en los tres primeros pasos que puedes dar para brindarle tu apoyo y empezar a construir un círculo de confianza donde esa persona se sienta segura y  a gusto. 
 
 
Hacerle saber que estás allí: como explican los expertos, hasta los gestos más pequeños tienen un alto impacto en las personas que sufren de depresión. Es distinto decir que estás ahí y verdaderamente estar, así que no dejes que tus palabras se las lleve el viento y actúa: acompáñalo a comprar sus medicamentos, organiza sus citas con el psicólogo cuando no pueda, o simplemente ajusta tu rutina para acompañarlo en la medida de lo posible. 
 
 
Hacerle saber que no es su culpa: es absolutamente necesario que, en el proceso de sanación de una persona depresiva, sus seres más allegados le hagan saber que no es culpa suya sentirse como se siente. La culpa es uno de los sentimientos más dañinos con los que se lidia cuando se sufre de depresión, pues lleva a pensar que algo interiormente no funciona bien y que no se está haciendo lo necesario para solucionarlo. Pedirle que ‘alegre la cara’ o preguntarle por el motivo de su tristeza sugieren que la persona ha decidido vivir así, cuando la verdad es que no tiene elección. 
 
 
Crear un clima de confianza para poder hablar con sinceridad: no es tarea fácil, aunque tampoco imposible. Cuando seas testigo de alguna de sus crisis, puedes empezar por preguntarle qué tipo de pensamientos está teniendo y hablar de ellos. De esta manera le damos pie a discutirlos y hacemos que la próxima vez que atraviese por una crisis similar se sienta en confianza para buscarte y hablar.