Este término de utiliza desde 1988 a raíz del accidente nuclear en Chernóbil, principalmente para describir la gestión de la seguridad en el ambiente laboral. También fue implementado como una manera de explicar el desconocimiento de los trabajadores hacia los riesgos laborales a los que se exponen en determinados ámbitos y que pueden propiciar desde accidentes ambulatorios hasta verdaderas catástrofes.

 

Un seguro de accidentes es un respaldo importante para ti y tu familia, pero cuando el riesgo que corres es diario y ocurre en tu trabajo, es necesario traer a colación el concepto de cultura de la seguridad, que podría entenderse como el conjunto de valores, actitudes, percepciones, competencias y formas de comportamiento de una empresa u organización respecto a la seguridad, a su forma de entenderla y a su comportamiento diario.

 

Es cierto que garantizar un espacio de trabajo seguro es fundamental, pero los riesgos laborales no siempre dependen de las instalaciones o los procesos que se lleven a cabo dentro del espacio de trabajo; la formación que tengan los empleados para actuar en casos de emergencia, también es fundamental para garantizar su seguridad y minimizar los daños por accidente, tanto en el espacio de trabajo, como en los productos y servicios que la empresa ofrece.

 

Las grandes empresas lo entienden y son muchas las que realizan actividades constantes para formar a sus empleados y reforzar la cultura de seguridad en el ambiente laboral: los simulacros por incendio en grandes fábricas, por ejemplo, ubica geográficamente al personal, los forma en lo que deben hacer y lo que no a la hora de una evacuación y les muestra la manera más efectiva de reaccionar para no causar daños colaterales como aplastamientos o muertes por asfixia. Este tipo de empresas, también suele tener contratado un seguro de accidentes para colectivos, para mantener protegidos a sus trabajadores.

 

Este es un ejemplo a gran escala, pero si tu empresa no es tan grande, puedes echar mano de cursos de formación y concienciación sobre la importancia de los procedimientos y las buenas prácticas, o suministrar el material informativo necesario que facilite la resolución de tareas diarias. La cultura de la seguridad también se refuerza con pequeñas acciones diarias como dar ejemplo si eres jefe, premiar las buenas prácticas de tus empleados o subalternos o difundir las buenas prácticas en la empresa mediante posters en áreas comunes o envío de boletines.

 

Principios de la cultura de seguridad

Responsabilidad personal: esto incluye mantener el orden y la limpieza en nuestra área de trabajo y la convicción de que somos responsables de nuestra seguridad y la de las personas a nuestro alrededor.

 

Aportes personales: es necesario dar a conocer nuestras preocupaciones en materia de seguridad, aclarar nuestras dudas y comunicar los errores que se hayan cometido para evitar agravar las consecuencias y colaborar en su resolución.

 

Apoyo mutuo: al identificar anomalías en los procesos que se llevan a cabo, hay que notificarlas a tus superiores o actuar de inmediato para solucionarlas, así como ayudar a nuestros compañeros a corregir sus errores.

 

Seguimiento constante: si eres el responsable de la empresa, es importante que le hagas seguimiento a los procesos de seguridad, aplicando los controles necesarios para que se lleven a cabo y gestionando los errores y sugerencias de tu equipo.