24/11/2018. Hace casi una década que se habla de digitalización, con todo tipo de informes que señalan su incidencia en todos los campos de la vida humana, y esto no deja fuera la etapa de vejez. ¿De qué se habla entonces cuando se habla de economía del envejecimiento?

 

Las estadísticas actuales afirman que 8 de cada 100 personas en el mundo supera los 65 años y todo apunta a que en el 2050 serán 20. Así como los avances tecnológicos han permitido mejorar nuestra calidad de vida en todos los aspectos, también han permitido alargar la expectativa de vida con picos más altos en países europeos. Esta expectativa de vida alargada es un asunto que debería enorgullecernos como sociedad, pues demuestra los avances en materia científica, médica y de paz. Además, envejecer con un estado de salud óptimo es una posibilidad si se combinan la buena alimentación, la actividad física y el respaldo de un seguro de salud que te cubra ante cualquier imprevisto.

 
La economía del envejecimiento analiza y estudia los comportamientos y hábitos de las personas mayores y el impacto y potencial económico que esto tiene en los diferentes mercados. Las proyecciones a futuro y las estadísticas sobre vejez han activado un nuevo sector de la economía destinado a las personas de la tercera edad, una oportunidad para estimular la actividad empresarial y el desarrollo económico de los países. De pronto, lo que tradicionalmente ha sido considerado una amenaza, ahora se presenta como una posibilidad de crecimiento de mercados con impactos económicos considerables.

 

La importancia de la economía del envejecimiento

Un estudio presentado en 2015 por los catedráticos Óscar González y Pablo Antonio Muñoz, de la Fundación General de la Universidad de Salamanca en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), puso de manifiesto muchos datos interesantes a nivel económico. Por ejemplo, según datos recogidos en esta investigación, las personas mayores son grandes internautas (el 58% usa el ordenador y el 68% dispone de internet en el hogar), y son más fieles a ciertas marcas porque buscan productos de calidad y prefieren pagar lo que cuesta la comodidad y el servicio.

 
Cuando se trata de viajes, viajan más que las personas entre 25 y 35 años porque tienen más tiempo para hacerlo y, por lo general, mayor capacidad económica. Por eso son también el grupo demográfico que menos dificultades tiene para llegar a fin de mes.

 
Según los exponentes de este estudio, las personas de la tercera edad se han considerado tradicionalmente como un peso para el sistema económico en general, que pone en riesgo el sistema de pensiones y el sistema sanitario. Sin embargo, se ha demostrado que son un sector de la población que tiene un conjunto de necesidades y gustos específicos, generando un nuevo nicho en el mercado que vale la pena explorar y desarrollar.