Ansiedad y depresión suelen acompañar al estrés laboral propio de la vuelta a la rutina, algo que, en cualquier caso, pasará en unas semanas

 

¿Te sientes triste, cansado, sin fuerzas y eres presa de una ansiedad generalizada como consecuencia de la vuelta a la rutina? Tranquilo, no estás al borde del colapso. Sufres lo que se conoce como síndrome postvacacional y, aunque no existe acuerdo generalizado en la comunidad científica al respecto de la definición, el término viene a identificar el estado de ansiedad y depresión que acompaña a la vuelta de vacaciones y el consecuente desembarco en la rutina laboral. Técnicamente no está considerado una enfermedad sino, más bien, un proceso de readaptación que encuentra en el estrés laboral tras las vacaciones de verano a uno de sus máximos exponentes. 

La buena noticia es que no dura eternamente. De hecho, lo normal es que no vaya más allá de las dos o tres semanas después de la vuelta a la rutina y, en pocas ocasiones, requiere de atención de un profesional.

 

Síndrome postvacacional: cómo reconocerlo

La vuelta a la rutina no afecta por igual a todo el mundo aunque, en líneas generales, los trabajadores que desempeñan su actividad en entornos laborales desagradables u hostiles o tienen menor resistencia a la frustración, son más proclives a verse afectados por el síndrome postvacacional. Este trastorno adaptativo comparte ciertos síntomas del estrés y la ansiedad de manera que puede evidenciarse cuando uno se siente triste, cansado, sin fuerzas... O, lo que es lo mismo, cuando manifiesta cierta sensación de hastío, decaimiento, ansiedad o falta de energía.  


Fruto de este cuadro, similar al de la ansiedad y la depresión, puedes experimentar estrés laboral agudo o ansiedad generalizada que, en cualquier caso, debería desaparecer en menos de un mes. De lo contrario, conviene ponerse en manos de un profesional capaz de guiarte a la hora de superar la vuelta de las vacaciones de verano.

 

Cómo combatir la ansiedad y los síntomas del estrés

Superado el miedo inicial a sufrir una patología severa, lo cierto es que los expertos ofrecen un sinfín de recomendaciones para plantar cara a los síntomas del estrés y saber cómo combatir la ansiedad que acompaña la vuelta a la rutina. La idea es que la adaptación tras las vacaciones de verano se haga de manera gradual de modo que, la reincorporación a la rutina diaria, no suponga trauma alguno. ¿Complicado? Nada más lejos de la realidad. Basta con poner en práctica algunos consejos como:


Mantén la calma: Los agobios no conducen a nada positivo y, en consecuencia, el estrés laboral es tu mayor enemigo. Por eso, procura tomarte la vuelta a la rutina con tranquilidad y atacar las tareas propias de tu actividad tras las vacaciones de verano con cierto orden. Incrementar gradualmente la intensidad del trabajo puede ser un buen primer paso. 

En casa, descansa: Llevarse trabajo a casa está totalmente desaconsejado y es que es una amenaza real para desatar una ansiedad generalizada. Tu tiempo de ocio debe servirte para desconectar y, en consecuencia, debes aprovecharlo para disfrutarlo haciendo aquello que te haga feliz con tus amigo, familia y similares. Tampoco está de más que, si eres propenso a la ansiedad y la depresión practiques técnicas de relajación que alejen de tu mente los pensamientos negativos.

Hábitos de vida saludables: No sólo debes respetarlos en tu vuelta a la rutina sino también durante las vacaciones de verano. Aunque te parezca extraño, tener una alimentación sana y practicar deporte pueden hacer más llevadera tu adaptación al trabajo.
  
Si crees que eres propenso a sufrir el síndrome postvacacional, tampoco está de más tomar ciertas precauciones. Puedes, por ejemplo, evitar volver de tus vacaciones justo el día anterior a tu reincorporación. Reservar, al menos, un par de días a la vuelta a la normalidad te ayudará a adaptarte gradualmente, no sólo al trabajo, sino también a tu actividad diaria.
 
Y es que recuperar tu actividad previa al periodo de descanso, ya sea volviendo al gimnasio, clases o, sencillamente, adaptando los horarios de sueño, hará que tu vuelta a la rutina sea más relajada y progresiva. Eso sí, tómatelo con calma para que tus actividades extra laborales no sumen ansiedad o estrés a la vuelta a la rutina.