La sal es uno de los agentes más corrosivos que existen y las zonas costeras pueden resultar un problema para el buen mantenimiento de un coche. Eso lo saben muy bien quienes viven cerca del mar y sufren las consecuencias del salitre y la arena, que desgastan la pintura progresivamente. Si este es tu caso, presta atención a los siguientes consejos para proteger tu vehículo y ganarle la batalla a la sal.

 

Mantener la pintura del coche en buen estado depende en gran parte del mantenimiento que le demos. Una carrocería saludable refleja una buena imagen de lo que es nuestro coche y su valor en el mercado se mantiene por más tiempo. Sin embargo más allá de los cuidados, el medio ambiente también juega un papel fundamental en la manera en que envejece nuestro vehículo. 

En ese sentido, la corrosión es uno de los principales males de las carrocerías, capaz de comerse lentamente el material si no detenemos el proceso. La sal juega un papel negativo determinante, pues actúa como agente corrosivo. Las ciudades y pueblos costeros se enfrentan a diario a la salinidad del ambiente marino y es importante tomar las medidas de precaución necesarias para mantener en buen estado la pintura, carrocería y exterior del coche. Como tus asesores de seguros de coche, hemos recopilado una serie de consejos básicos para proteger la pintura de los ambientes marinos. 

 

Qué hacer para proteger tu coche del salitre

Lavar el coche a menudo: no es necesario que lo laves durante una hora todos los días, pero retirar con agua y jabón los excesos de sal que puede acumular durante el día protegerá la pintura durante más tiempo. Hacerlo a mano será más agresivo, ten esto en cuenta si estás considerando recurrir a las máquinas de lavado automáticas. Presta especial atención a los neumáticos, pues suelen acumular demasiada suciedad y la sal acumulada en esos espacios puede terminar causando mucho daño. 

Reparar daños a tiempo: la corrosión puede empezar con un trozo de pintura levantada o con una rozadura mal tratada. En estos casos, la sal es especialmente rápida y la corrosión puede acelerarse; por eso es conveniente reparar de inmediato cualquier daño que haya dejado al descubierto partes del metal. Al hacer las reparaciones debes tener en cuenta las capas de agente anticorrosión para asegurarte de que están en buen estado o, en su caso, reforzarlas.  

Recurrir a protectores: si vas a dejar tu coche aparcado por un periodo prolongado de tiempo, puedes probar con un cobertor que lo proteja de la lluvia y el sol mientras no estés. Estos protectores son especialmente útiles para evitar que se acumule polvo en la superficie o excrementos de aves, otro agente altamente corrosivo si no se retira a tiempo. 

 

Qué no hacer con tu coche en un ambiente salino

Limpiar el coche en seco: nunca frotes las manchas de la pintura con trapos secos porque corres el riesgo de rallarla. De hecho, antes de lavar el coche, es fundamental que retires con agua los restos de suciedad y polvo y a continuación procedas a fregarlo. 

Dejar excrementos o suciedad por demasiado tiempo: la pintura de un coche es sensible al descuido, sobre todo cuando se trata de heces de pájaros, insectos o resinas. Todos estos residuos manchan la pintura y la deterioran si no se retiran a tiempo.