calor y coches

 

25/03/2019. El verano está a la vuelta de la esquina y nuestro cuerpo lo sabe. El aumento progresivo de las temperaturas nos anuncian ya que la época más cálida del año se avecina, por lo que, es necesario tomar las medidas necesarias para que nuestro coche salga invicto. 

 

España es conocida por sus veranos calurosos y, aunque no sea del agrado de todo el mundo, sí es una atracción para turistas de toda Europa que llegan especialmente a las zonas del centro peninsular y a la costa mediterránea. Los riesgos de sufrir golpes de calor son elevados a medida que nos adentramos en el verano, perjudicando con mayor regularidad a niños y ancianos. Si tienes coche sabrás que, aparte de incidir directamente en tu descanso y en tu rendimiento laboral, resulta muy incómodo conducir un coche con 40º en el interior. 

 

¿Hay alguna manera de preparar tu coche para esta temporada?

La primera opción es la más obvia: huye del sol. Busca aparcamientos bajo techo o a la sombra, porque no solo el sol incide directamente en el estado físico de tu coche, sino que, en el momento de volver a encenderlo, todo el interior estará ardiendo. En caso de no encontrar un lugar donde el sol no se enfoque de forma directa, puedes utilizar parasoles en la ventana delantera y trasera; son muy efectivos para repeler los rayos del sol y proteger del calor el interior del coche (reducen hasta 10ºC). Además del calor, los parasoles son muy efectivos para proteger el cuero o la tela de los asientos, el salpicadero y la consola central de la aparición de grietas, manteniendo a salvo incluso la parte del volante.

 

Segunda opción: cristales tintados. Las láminas solares aportan una capa de protección que combate muy bien los rayos del sol, lo cual ayuda mucho a reducir deslumbramientos y el cansancio de la vista al conducir. Sin embargo, es importante tener claro que para poder tener cristales tintados debes tener un certificado de homologación expedido por el fabricante de las láminas y el taller mecánico donde hayan sido instaladas. De lo contrario no pasarán la ITV y además pueden costarte una multa.

 

El tercero es más bien un consejo: mantén tu coche limpio. Con el sol, el polvo y la suciedad general del coche, se puede manchar la pintura. El calor también hace que las gotas de agua queden marcadas por toda la carrocería, lo que a la larga va a afectar el brillo. Lo mejor para evitar esto es limpiar tu coche cada vez que lo veas sucio, echarle un poco de agua para remover el polvo y para refrescarlo del sol.

 

El cuarto consejo es que revises la presión de tus neumáticos. ¿Por qué? Porque cuando tienen una presión baja, están más en contacto con la carretera, que en verano también alcanza temperaturas muy elevadas. El calor, además, puede provocar pinchazos y hacer estallar los neumáticos si no los mantenemos en el mejor estado posible.

 

Lo mejor es realizar una buena revisión mecánica al coche antes de la temporada de calor para asegurarnos de que todo esté a punto. Consulta con tu seguro de coche si tienes acceso a alguna revisión de los puntos básicos del vehículo y recuerda que si tienes algún problema derivado del calor (pinchazo, que el coche no arranque o incluso que se pare), puedes contar con tu seguro para salir del problema.