Los frenos son unas de las partes más delicadas del coche y quizá la más necesaria para garantizar nuestra seguridad en la vía. De ahí que sea vital aprender algunas maniobras útiles para detener el vehículo en caso de que tus frenos lleguen a fallar mientras estás conduciendo.

 

Quedarte sin frenos mientras vas a alta velocidad en la autopista es la pesadilla de muchos conductores y es un hecho que, aunque no es demasiado común, sí es probable si no tomamos en cuenta ciertas medidas de seguridad y precaución. La primera de ellas es la prevención, que solo es posible con un buen mantenimiento del sistema mecánico (como el que es posible con tu seguro de coche Allianz), incluyendo las pastillas de freno, que requieren reemplazo cada cierto tiempo. 

 

Los coches modernos tienen herramientas tecnológicas para avisar cuando el sistema de frenado está fallando por alguna razón, pero también hay indicadores que te facilitan el proceso de detección de fallos: neumáticos que chirrían al intentar frenar, un pedal de freno al que haya que aplicarle más fuerza de la habitual o un pedal que frene poco suelen ser indicativos de tener poco líquido de frenos, de pastillas desgastadas o de ‘fading’ o fatiga, es decir, que estén perdiendo fricción. 

 

Lo que debes hacer

¿Pero qué pasa si a pesar de las revisiones y las precauciones, los frenos del coche nos fallan cuando vamos en movimiento? En una situación semejante puede costarte un poco reaccionar a tiempo, pero si conoces de antemano tus opciones, sin duda tu capacidad de maniobra será mucho más alta. 

 

Lo primero es dejar de acelerar y no perder de vista la carretera en ningún momento, por más nervioso que estés. Dirígete, en la medida de lo posible, a un carril de frenado, tocando el claxon o encendiendo las luces largas y así avisar al resto de los coches de tu situación. Si no tienes un carril de frenado cerca, intenta salirte poco a poco de la vía, de la manera más controlada posible, para evitar que otros vehículos resulten perjudicados. 

 

Lo que no debes hacer

Hay dos reacciones comunes en este tipo de situaciones: creer que el freno de mano puede detener el coche rápida y efectivamente, o creer que apagando el motor el vehículo se detendrá por sí solo. Sin embargo, no solo ninguna de las dos opciones es de mucha ayuda, sino que pueden terminar perjudicando todavía más. 

 

Nunca tires del freno de mano de una manera brusca, pues no es un método efectivo para detener un coche que va a más de 30 km/h. Hacerlo, por el contrario, puede bloquear las ruedas traseras de tu coche, impidiéndote girar o maniobrar y haciendo que pierdas el control. Lo mismo ocurre si apagas el motor para intentar que el coche se detenga: la dirección se pondrá demasiado dura y girar será mucho más lento y difícil, lo que puede ocasionar colisiones. 

 

Lo que sí puedes hacer, es intentar reducir las marchas de tu vehículo, para ir reduciendo la velocidad poco a poco. Puesto que ibas en movimiento, el coche mantendrá cierta velocidad por inercia. Si aun así, sigues sin recuperar el control total, otra opción es acercarse a los quitamiedos de la carretera o al borde de la vía para intentar frenar el coche por fricción lateral. Obviamente esto se ha de hacer poco a poco y con mucha precaución.

 

Para evitar estas situaciones, recuerda pasar todas las revisiones que un coche demanda y contar con un seguro de coche que pueda protegerte de forma integral.