superar el jetlag

 

13/09/2019. El cuerpo humano funciona por ciclos de 24 horas denominados ciclos circadianos, que no son más que la vigilia que nos anuncia que ha llegado la hora de dormir y nos ayuda también a despertarnos. Cuando hacemos un viaje intercontinental hacia destinos con una cantidad significativa de horas de diferencia estos ciclos se alteran, retrasando el sueño y causando molestias incómodas en quienes no saben cómo controlarlo. ¿Listo para algunos consejos?

 

El jet lag o desfase circadiano es el nombre con el que conocemos el trastorno temporal del sueño sufrido cuando hacemos un viaje en el que atravesamos diferentes zonas horarias. Aunque no hayas reparado en ello, el malestar es mayor cuando nos desplazamos hacia el este y los niños pequeños son los que menos lo sufren, pues se les facilita mucho más adaptarse a diferentes horarios.
 
El jet lag se produce porque, aunque tu cuerpo se haya desplazado, sigue todavía sincronizado con el huso horario habitual, por lo que es posible que cuando llegues a tu nuevo destino sufras de cansancio, insomnio, problemas de estómago, nervios o irritabilidad. La recomendación general de la Asociación Española del Sueño es mantener rutinas saludables de sueño y obligarte a recuperarlas apenas puedas.
 

Otras recomendaciones para disminuir los efectos del jetlag:

Viaja en el mejor estado posible: las condiciones físicas y mentales en las que te encuentres en el momento de tomar el vuelo influyen en los estragos que el jet lag causará en tu cuerpo. Lo mejor es evitar la ingesta de alcohol el día anterior al viaje y durante el vuelo, pues tiene un impacto hasta 3 veces mayor en nuestro cuerpo y será un problema a la hora de intentar recuperar nuestro horario de sueño regular.
 
Reduce las bebidas o productos estimulantes: la ingesta excesiva de café, té, sodas, refrescos, así como las grandes cantidades de azúcar estimulan tu cerebro y dificultan tu capacidad de conciliar el sueño de manera normal. Tampoco es recomendable ingerir comidas demasiado pesadas; por el contrario, lo más recomendable es comer lo más sano posible antes y durante el viaje, con frutas y verduras incluidas a ser posible. 
 
Manténte hidratado: la hidratación es igual de importante que la buena alimentación. El consumo constante de agua antes, durante y después del viaje mejorará tu experiencia, reducirá los dolores de cabeza y te ayudará a dormir mucho mejor. 
 
Evita los medicamentos: los medicamentos para dormir y cualquier otra sustancia que altere tu sistema nervioso podrán resolver el problema temporalmente, pero a la larga solo alterarán más el ciclo circadiano natural y se acentuarán los síntomas del jet lag. 
 
Deja que el sol haga su función: la mayoría de expertos en salud coinciden en que los paseos bajo el sol aumentan la melatonina  de forma natural. Al llegar a tu lugar de destino, aprovecha la luz del día para hacer un poco de ejercicio físico e intentar ajustar tu horario de sueño lo antes posible.
 
Si te preocupa el jetlag, es porque seguramente en breve vas a hacer un viaje largo, para viajar con todas las garantías recuerda que puedes revisar los seguros de viaje que te ofrecemos para que tu estancia sea perfecta.