Ansiedad, miedo o efectos secundarios de la altura, como dolores intensos de oído, son algunos de los obstáculos que tenemos que sortear al hacer viajes trasatlánticos con bebés. A continuación, te damos una serie de consejos para que tu próximo viaje no sea un quebradero de cabeza ni para ti ni para tu hijo

 

Los bebés y los aviones no tienen por qué llevarse mal, pero hacer viajes largos con ellos genera preguntas y dudas sobre su comodidad durante el trayecto, sobre todo si es tu primera vez o si sois padres primerizos. Sin embargo, si te mantienes calmado y te organizas bien, nada podrá impedir que tú y los tuyos tengáis unos días inolvidables.  
 
Lo primero que debes tener en cuenta para viajar tranquilo es contar con un seguro de viaje que cubra cualquier imprevisto. Al viajar con niños lo mejor es centrar nuestra atención en ellos, saber con seguridad que podemos contar con alguien cuando lo necesitemos nos permitirá relajarnos.
 
A la hora de organizar tu estancia en el extranjero también es recomendable visitar al médico de tu seguro de salud antes de viajar. Así te asegurarás de que contáis con todas las vacunas necesarias y pedirle algunas recomendaciones generales como medicamentos para mareos, dolores de cabeza u oído, o fatiga. Recuerda que la organización es la base para que tengas un viaje sin imprevistos.
 
Debes tener en cuenta que el mejor momento para hacer viajes con bebés es cuando ya tengan rutinas de sueño y comida establecidas, por lo que lo ideal es hacerlo a partir de los tres meses en adelante. 
 
 
Consejos generales para viajar con niños en trayectos largos
Los mejores trayectos para viajar son los nocturnos. En un desplazamiento de muchas horas lo mejor es respetar los ciclos de sueño de los más pequeños, lo que también te permitirá dormir y afrontar mejor el jet lag una vez llegues a tu destino.
 
Cuando compres tus billetes selecciona los asientos delanteros. Siempre disponen de un espacio más amplio que te será útil para estirar las piernas, colocar las maletas para bebés o para que los más pequeños puedan tener sus juguetes y moverse sin molestar al resto de pasajeros.
 
Al viajar en avión con un bebé, ponle su chupete o dale el biberón durante el despegue y el aterrizaje para evitar molestias en los oídos por el cambio de presión. No tienes que preocuparte por nada más, pues las cabinas están preparadas para que la altura no le afecte. 
 
Contacta con tu aerolínea para solicitar una cuna de viaje para bebés. Algunas compañías disponen de ellas y permitirán que el pequeño duerma cómodo y tranquilo. 
 
En viajes con niños es clave llevar contigo cosas que puedan entretenerles, desde tablets o consolas con sus juegos favoritos a puzles, libros o cuadernos de dibujo. Si se cansan de ellos también podemos recurrir a las adivinanzas, el clásico veo veo, o simplemente describirles lo que vemos para relajarlos.
 
No te olvides de tu portabebés, te ayudará a moverte tanto en el aeropuerto como en el avión y te será imprescindible para calmar y dormir a tu bebé durante el trayecto.
 
En la bolsa de viaje para bebés ten siempre comida de sobra, agua de sobra y ropa de recambio. Es mejor que lleves varios tipos de comida para alternarlas. 
 
Evita llevar una carga adicional excesiva como libros, revistas o portátiles. Cuando viajas con niños no tienes tiempo de utilizarlos.
 
Además de estos consejos, también es recomendable llevar ropa holgada, tanto para ti como para los niños, y llegar descansado al inicio del viaje. El secreto para disfrutar de un viaje con niños es la tranquilidad y la comodidad que te da saber que estás preparado para todo.