Fraudes...el atractivo de lo ilegal

A menudo, en los largometrajes, los personajes inventan todo tipo de argucias para hacer fraude al seguro y cobrar la indemnización de la póliza simulando un siniestro inexistente. Por ejemplo, en la película dirigida por Billy Wilder, "Perdición" (Double Indemnity, 1944), el agente de seguros Walter Neff es seducido por Phillips Dietrichson para asegurar la vida del marido de ésta y después deshacerse de él y cobrar la póliza del seguro.

Otro fraude retratado en el cine se puede ver en "Bulworth" (1998), de Warren Beatty. El senador demócrata Jay Bulworth, harto de la falsedad del mundo político dedica el cierre de su última campaña electoral a decir sólo la verdad. Preparándose ante lo que pueden despertar sus declaraciones, contrata un seguro de vida por el cual su hija recibirá 10 millones de dólares. A sabiendas de que la aseguradora no aceptará un suicidio, contrata una cláusula por la que la póliza es válida si le matan en un plazo de dos días y arregla su propia muerte. La trama se complica cuando conoce a la asesina que él mismo ha contratado (Hale Berry).

A pesar del gran atractivo que presentan los fraudes en la gran pantalla, no hay que olvidar que el fraude es un delito que no es sólo contraproducente para una compañía de seguros, sino para todos los clientes que no defraudan, porque la siniestralidad impacta en los precios de los seguros.