Pulso Demográfico Allianz: El envejecimiento de la población china provocará escasez de mano de obra a partir de 2013

  • Se espera un descenso notable de la mano de obra en China a partir de 2013, a no ser que se aumente la edad de jubilación
  • La abolición de la política de un solo hijo por mujer puede no ser suficiente para frenar el envejecimiento de la población china
  • España sigue siendo uno de los países con una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo
  • El envejecimiento de la población española pondrá en riesgo los actuales sistemas públicos de pensiones


Según el último censo, China tiene una población de aproximadamente 1.340 millones de habitantes, aunque el crecimiento se ha reducido a la mitad en la última década comparado con la década anterior. Además, el envejecimiento de la población ha aumentado debido, en gran medida, al hecho de que, según las estimaciones, han nacido unos 400 millones de niños menos como resultado de la política de un solo hijo introducida en 1978.


Los efectos de estos acontecimientos empezarán a notarse en el mercado laboral de China ya en esta década. "Aunque se relaje o elimine la política de un solo hijo, el descenso de la mano de obra se podría moderar, pero no evitar", comenta Michael Heise, economista jefe y Director de Desarrollo Corporativo en Allianz. El punto de inflexión del mercado laboral en China llegará en 2013, según las conclusiones de la última edición del Pulso Demográfico Allianz. Parece que es sólo cuestión de tiempo que haya más subidas de salarios por la falta de mano de obra. Es más, ya hay empresas chinas que han empezado a desplazar sus centros de producción, con un gran número de trabajadores, hacia el interior del país o incluso a Vietnam, Bangladesh o Camboya, como consecuencia del aumento de los costes laborales en las regiones costeras.


¿La culpa es de la política de un solo niño?


Con el descenso de la población en edad de trabajar, por una parte, y el aumento de la esperanza de vida, por otra, el proceso de envejecimiento se está acelerando en China. Actualmente, hay 19 personas de 60 años o más por cada 100 ciudadanos en edad de trabajar, mientras que en 2050 se espera que la proporción alcance 64 de cada 100. Ante esta situación, hay expertos que están demandando la abolición o relajación de la política de un solo hijo por mujer. No obstante, dado que las tasas de natalidad están cayendo en todo el mundo, se pone en duda si la política de un solo hijo es la única responsable de la caída de la tasa de natalidad o si este descenso también se debe a las tendencias económicas.


Estos críticos argumentan que, por ejemplo, desde el colapso de la Unión Soviética y la introducción de las reformas económicas en la década de los 90, las tasas de fecundidad en los países de la Europa del Este también se redujeron significativamente. Asimismo, en países como Tailandia, Turquía y Túnez, donde el producto interior bruto per cápita es similar al de China, las tasas de fecundidad han caído por debajo del nivel de 2,1 niños por mujer, necesario para mantener una población constante.


La clave: sistemas sociales demográficamente sostenibles


Las provincias chinas que tratan de amortiguar el proceso de envejecimiento de la población mediante la relajación de la política de un solo niño se encontrarán, por lo tanto, con los mismos problemas que los legisladores en Europa, donde las tasas de fecundidad han quedado estancadas en niveles muy bajos. Los incentivos financieros -en China una reducción de las multas por infringir la política de un solo niño, y en Alemania el aumento de los subsidios por hijo- no parecen ser una medida suficiente para invertir la tendencia actual. "En consecuencia, es importante establecer un sistema social demográficamente sostenible como asunto urgente, en el que el ahorro de capital privado tenga un papel protagonista", expone Heise. "En China, este escenario podría barajar el aumento de la edad de jubilación hasta los 65, posponiendo el punto de inflexión demográfico en tres años y, de esta forma, reducir significativamente la tasa de dependencia de la tercera edad. La Unión Europea vivirá este punto de inflexión ya en 2012, a pesar de tener la edad de jubilación fijada en 65 años."


España, un país cada vez más mayor


La natalidad en España no ha dejado de descender desde finales de la década de 1960. En tan solo una década cayó de 2,9 a 2,4 niños por mujer en 1979 y se situó en 1982 por debajo de la tasa de reemplazo generacional, de 2,1 niños por mujer. En los años siguientes, la tasa de fecundidad continuó disminuyendo hasta alcanzar un nivel por debajo de 1,2 niños por mujer en 1996. Durante toda la década de 1990, España tuvo una de las tasas de fecundidad más bajas de la Unión Europea. Desde entonces, la natalidad se ha recuperado, en parte gracias a la inmigración. Aun así se sitúa en torno a 1,4 niños por mujer, todavía muy por debajo de la tasa de reemplazo generacional. Las consecuencias demográficas de esta evolución se dejarán sentir en el mercado laboral a partir de 2030, cuando la población activa empezará a descender y la proporción entre la población en edad activa y la población en edad de jubilación seguirá deteriorándose. Actualmente hay 25 personas mayores de 65 años por cada 100 personas de entre 15 y 64 años de edad. En 2050, los demógrafos de Eurostat esperan que la proporción sea de 57 a 100.


Este envejecimiento de la población española pondrá en riesgo los actuales sistemas públicos de pensiones. Los expertos recomiendan obtener en la jubilación una prestación equivalente al 80% del último salario percibido para mantener un nivel de vida similar al anterior a la jubilación. 

 

Actualmente, y de forma previa a las reformas previstas, ya existe un diferencial entre la pensión pública y el último salario, situación que se agrava a medida que aumenta el volumen salarial del ciudadano o disminuye el número de años cotizados. Y que se agravará aún más cuando vayan aumentando las personas mayores de 65 años.

 

"Promover medidas incentivadoras del ahorro finalista en cualquiera de sus formas, tanto en el segundo (previsión social profesional) como en el tercer pilar (previsión social particular), es vital para motivar y concienciar a los ciudadanos de la necesidad real que existe de ahorrar para mantener, en el periodo de jubilación, un nivel de vida similar al que se tenía en la vida laboral", comenta Miguel Pérez Jaime, Director General de Allianz Seguros. Los ciudadanos deben ser conscientes de las razones que motivan las modificaciones en el sistema de pensiones y las consecuencias e impactos que éstas puedan tener, para que en un futuro no se encuentren en una situación de desprotección.


"No hay una fórmula única para el ahorro, pero sí es importante empezar cuanto antes y hacerlo con regularidad, sin esperar a hacerlo en edades próximas a la jubilación", dice Pérez Jaime. La disciplina del ahorro es fundamental para disminuir considerablemente el esfuerzo económico necesario para alcanzar la cantidad suficiente que complemente la prestación pública.


Munich/Barcelona, 26 de julio de 2011

 

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