La niebla, las carreteras mojadas y el cansancio son los riesgos otoñales de los conductores

  • El cansancio también es uno de los factores que más inciden en los conductores durante el otoño
  • En caso de lluvia, hay que tomar precauciones extra, como aumentar la distancia de seguridad con el vehículo de delante

 

Barcelona, 20 de noviembre de 2012.- El otoño es una de las estaciones más complicada para los conductores: oscurece antes, la niebla impide la visibilidad, las hojas hacen el asfalto más resbaladizo y las tormentas pueden provocar charcos en la calzada. Además, los cambios repentinos del tiempo requieren una concentración extra por parte de los conductores.


Allianz Seguros quiere alertar a los conductores de los riesgos a los que se enfrentan cuando conducen en otoño: las carreteras pueden ser mucho más peligrosas de lo que piensan.


Cuidado con la niebla y las tormentas


Si la visibilidad está limitada por la niebla, es recomendable encender las luces antiniebla. Pero cabe recordar que las luces antiniebla traseras únicamente deben ponerse si la visibilidad es inferior a 50 metros, de lo contrario se puede cegar al resto de vehículos.


Además de la niebla, las hojas mojadas sobre la carretera suponen un riesgo relevante. Conducir demasiado rápido, frenar bruscamente o hacer maniobras para evitar animales pueden provocar derrapes o salidas de la calzada.


En el caso de encontrarse bajo una repentina tormenta, hay que tomar precauciones extra: aumentar la distancia de seguridad con el coche de delante y bajo ninguna circunstancia orientarse con las luces traseras del coche de enfrente para dejar la separación suficiente, ya que en una emergencia ésta podría ser demasiado corta. Para no perder la perspectiva general en una situación de visibilidad reducida es mejor orientarse por las señales de tráfico situadas en la carretera o por la línea divisoria del carril.


"Los conductores a menudo infravaloran cómo de peligrosas son las condiciones en la carretera cuando cae un fuerte aguacero después de un par de semanas o meses soleados", explica Antonio Escrivá, Subdirector General de Allianz Seguros y responsable del área de Automóviles y Particulares.


Normalmente, hasta que la lluvia no limpia la calzada, se acumulan sustancias oleosas y desperdicios de todo tipo, incluida la goma de los neumáticos. Hasta que la carretera no está totalmente limpia, la calzada puede estar resbaladiza y esto afecta a las distancias de frenada y al manejo del vehículo, lo que conlleva un mayor riesgo de accidentes.


Antes de coger el coche, aunque sea para un viaje corto, los conductores deberían examinar sus neumáticos y todas sus luces para asegurarse de que pueden ver, ser vistos y parar de la manera más segura posible. Las condiciones en las que se encuentren los neumáticos son extremadamente importantes. Por ello, habría que comprobar su presión y desgaste periódicamente. Los neumáticos gastados son peligrosos porque el coche pierde adherencia con la carretera.


Peligros causados por el cansancio


En otoño, las personas tienden a tener más sueño debido a la falta de luz del día. Conducir con la calefacción encendida a menudo produce un repentino cansancio. Los conductores se cansan más en otoño y en verano. En ese caso, una rápida aproximación a un obstáculo, por ejemplo, puede ser evaluada erróneamente.


Conducir durante la puesta de sol es más cansado y, en ocasiones, hay peor visibilidad debido a la niebla, la llovizna y la lluvia.


El cambio en las condiciones meteorológicas aumenta las probabilidades de ponerse enfermo y el estar fatigado más rápidamente tras un leve esfuerzo. "Desgraciadamente, muchos conductores infravaloran el cansancio", apunta Antonio Escrivá.


Es peligroso, especialmente, la somnolencia al volante. Quedarse adormilado mientras se conduce puede ser consecuencia de falta de sueño durante la noche. La primera razón de esta situación es la falta de sueño por la inquietud derivada de los problemas cotidianos, seguido muy de cerca por las preocupaciones y el estrés laboral, como afirma el estudio de Allianz sobre el sueño (Allianz Deutschland: Wie schalafen die Deutschen, 2009).

 

"Esa es la razón por la que los ciudadanos sólo deberían conducir cuando han descansado bien. Esto es aplicable al conductor y al menos, para uno de los pasajeros o el copiloto, quien nunca debe quedarse dormido", aconseja Escrivá.

 

Para evitar el cansancio, se recomienda hacer una parada cada dos horas. Éstas pueden servir para hacer ejercicios de estiramiento y relajación. Otro consejo para evitar el cansancio es beber mucha agua. Cuando te hidratas lo suficiente, el peligro de cerrar los ojos se reduce y el nivel de concentración permanece más alto.


Consejos para conducir bajo la lluvia:

  • Comprueba que tus neumáticos están en buenas condiciones y con la presión correcta.
  • Remplaza los limpiaparabrisas gastados.
  • Asegúrate de que tus faros y frenos funcionan correctamente.
  • Conduce despacio y señaliza tus movimientos con antelación. Las distancias de frenada son más largas y la visibilidad puede verse afectada cuando el suelo está mojado.
  • Conduce por la trazada del coche de delante pero asegúrate de que dejas la suficiente distancia para compensar las frenadas.
  • Evita frenar de manera excesiva o brusca en la medida de lo posible. En lugar de eso reduce la velocidad pisando suavemente el freno.
  • Intenta evitar rutas que puedan inundarse o donde se produzcan charcos, incluso las rutas principales no son inmunes a este tipo de peligros.

Información para la prensa:


Laura Gallach Tel. 93.228.67.83

 

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