Saber qué debes tomar en cuenta para inspeccionar un coche usado te será muy útil tanto si quieres vender el tuyo como si estás pensando en comprar un modelo de segunda mano. Además de la revisión mecánica, hay ciertos detalles a tener en cuenta antes de cerrar la compra para asegurarte de que el coche que quieres está en perfecto estado.

 

Lo estuviste pensando, revisaste tu presupuesto y por fin decidiste que un coche usado es la mejor decisión en este momento. Por un lado va a aliviar tus problemas de transporte, entra dentro de tu presupuesto y con un buen seguro de coches no sentirás si quiera que eres su segundo dueño. Pero para que esto ocurra, debes asegurarte de que el coche que quieres esté en buen estado y esto puede ser algo confuso, sobre todo si es la primera vez que lo haces. 

 

Aunque no lo creas, el mercado de segunda mano está incluso más extendido en España que el mercado de los coches nuevos, con lo cual es perfectamente posible comprarte un coche que parezca recién salido de fábrica. Sin embargo, hay ciertas recomendaciones básicas para hacer una inspección rápida antes de tomar cualquier decisión que comporte un desembolso de dinero. Cuando lo vayas a revisar, asegúrate de que esté en un terreno llano para comprobar el estado de los neumáticos y el maletero, para asegurarte de que no esté oxidado o tenga filtraciones de agua que puedan perjudicarte más adelante. 

 

En qué fijarse durante la revisión exterior

A propósito de esto, el óxido es uno de los principales males de los modelos antiguos o de los que llevan muchos kilometros, y hay muchas partes de la carrocería que sucumben ante la humedad o la falta de un mantenimiento constante. Toma nota de cualquier mancha de óxido que haya, abolladuras o arañazos. Presta especial atención a los espacios entre los paneles (por ejemplo, entre el guardabarros y las puertas), pues cuando los vehículos están mal ensamblados puede haber diferencias entre una sección y otra del coche, lo que favorece la acumulación de óxido y de residuos. 

 

Otro aspecto importante que debes revisar, es el estado de los faros y las luces, para lo cual basta con encenderlas y apagarlas de todas las maneras posibles y asegurarte de que estén correctamente: las luces cortas y las largas, los intermitentes, los faros antiniebla, las luces de freno, la tercera luz de freno y la luz de marcha atrás. Fíjate además que las reflectantes no estén dañadas o empañadas por la humedad, pues una vez comprado el coche todos esos arreglos correrán por tu cuenta e incrementarán la inversión final. 

 

Por último, revisa con detenimiento el interior del coche: el estado de los asientos, del tablero y de la tapicería en general. Enciende y apaga el aire acondicionado para asegurarte de que funcione correctamente o para detectar cualquier tipo de ruido que implique algún desperfecto mayor. Lo más recomendable es que busques un modelo que tenga un refrigerante R134. 

 

Metiéndonos ya en la parte técnica, es importante que revises la suspensión del coche para determinar el estado de los amortiguadores. Una prueba rápida es empujar hacia abajo una de las esquinas del coche; si los amortiguadores están en buen estado el coche debería rebotar solo una vez. De lo contrario, quizá deban ser reemplazados, lo que deberás tener en cuenta para el precio final de compraventa. Recuerda que todos los detalles que vayas encontrando en la revisión manual que hagas tú mismo pueden ser usados para negociar el precio final a tu favor.