El motocross es uno de los deportes extremos más famosos y populares del mundo y, asimismo, uno de los que más años de dedicación y preparación conllevan. El manejo de una moto especial para el terreno y todos los avatares que conlleva la velocidad que exige el circuito hacen que los principiantes deban tener la sangre fría y  las ganas en alto.

 

Si siempre has sido un apasionado de las motos y por fin has decidido abrirte camino en el motocross, por hobby o por perseguir tu verdadera pasión, este artículo es para ti. Como cualquier otro deporte, el motocross exige un nivel mínimo de condición física para poder ser practicado con destreza, aunque al ser un deporte cuya principal herramienta es un vehículo a motor, requiere también de equipos de protección especiales y la motocicleta adecuada. Por su naturaleza y los riesgos que se corren al practicarlo, deberás contratar un seguro para motos que te cuide las espaldas a la hora de estar en la pista y te apoye ante cualquier daño mecánico.
 
Otro requisito que parece obvio, pero que vale la pena mencionar es el gusto por la adrenalina: los saltos dobles y triples con rampas planas, los ‘pinchos’ y las mesetas con rampas en punta, están a la orden del día y son elementos fundamentales para desarrollarte en esta disciplina. Pero… ¿por dónde empezar? ¿Cómo se empieza a practicar un deporte de riesgo como es, en muchos casos, el motocross? La manera más lógica de hacerlo es recurriendo a los profesionales. Las escuelas de motocross pueden ser un buen inicio, no solo porque el método de ensayo y error se da progresivamente, sino porque estarás respaldado por profesionales con amplia experiencia que te ayudarán a conocer y evitar riesgos. 
 

Algunos consejos para principiantes

Es fundamental que domines tu motocicleta, que la conozcas y la sepas utilizar, pues de eso depende tu seguridad en la pista. Para ello debes conducirla con el codo exterior arriba y tu pierna justo enfrente, por el guardabarros. De esta posición depende tu capacidad de mantener el equilibrio y evitar caídas estrepitosas. 
 
 
La inclinación de tu cuerpo sobre la moto también es esencial para sacar el máximo potencial a la velocidad que alcances y poder mantenerla hasta el final de la carrera. Para ello debes inclinarte a un ángulo no superior a los 45 grados, con los brazos doblados a 90 grados; de esta manera serás mucho más capaz de sortear los baches del camino y maximizar tu marcha. 
 
 
Para saber si estás sentado de la manera correcta, asegúrate de que el tanque de la gasolina esté entre tus piernas y apriétalo cuando empieces a frenar. Esto mantendrá tu cuerpo firme en el asiento y evitará caídas. La posición que mantienes mientras conduces afecta o beneficia a todos los aspectos de la conducción. Por ejemplo, si te sientas demasiado atrás y retirado del volante, el amortiguador sufre y la parte delantera de la moto perderá tracción y capacidad a la hora de girar.