08/03/2018. A veces por necesidad, tenemos dos vehículos de nuestra propiedad aunque alguno de ellos apenas tenga uso. Te damos algunos consejos para cuidarlo aunque tu coche esté parado

 
Hay diferentes circunstancias que nos obligan a dejar nuestro coche aparcado por un largo periodo de tiempo. Aunque no lo creas, este tiempo de inactividad, puede ser muy perjudicial para la salud de tu vehículo, si no se tienen en cuenta las siguientes recomendaciones. 
 
La ilusión con la que compramos nuestro primer coche es enorme, incluso sabiendo que tendremos una gran responsabilidad. Lo adquirimos porque queremos ganar en comodidad al desplazarnos por ciudad, utilizarlo en viajes más largos o porque queremos hacer el cambio de moto a coche.
 
Aunque somos conscientes que el uso que le damos a nuestro vehículo lo expone a daños o accidentes que nos pueden obligar a buscar ayuda mecánica, también hay que tener en cuenta que nuestro coche sufrirá por estar aparcado durante largas temporadas. 
 
Una larga temporada fuera de tu ciudad, una pequeña avería que no has tenido tiempo de atender, un impedimento físico que no te permita ponerte frente al volante… Las causas de que dejes tu coche aparcado por un largo tiempo pueden ser muchas y muy variadas, pero en cualquiera de ellas, debes tomar ciertas medidas de precaución y cuidado para que la próxima vez que lo necesites, tu coche funcione perfectamente.
 
Antes de entrar en materia, asegúrate de tener vigente tu seguro, pues de ello depende que puedas contar con la ayuda técnica necesaria para solucionar cualquier problema que se te presente, tanto en su tiempo de uso como en su tiempo de reposo. Son muchas las ventajas que te aporta contar con el respaldo de un seguro de coche Allianz, por lo que, lo más recomendable, siempre es que te asesores con tu agente para que no te pierdas ninguna de ellas. 
 
 

¿Qué hacer si me voy de viaje o decido aparcar mi coche por cualquier otra razón?

- Busca en la medida de lo posible dejarlo en un estacionamiento privado o en un garaje, y no en la calle a la intemperie. Los cambios climáticos como el calor, el sol, la lluvia y la nieve, afectan a la pintura de tu coche, pudiendo dejar manchas y perjudicándola hasta provocar abolladuras que luego serán complicadas de reparar. 
 
- Si no te es posible encontrar un lugar cubierto para resguardar tu coche, tápalo  con una funda especial que lo cubra hasta los neumáticos, protegiéndolo así de los cambios climáticos y de la contaminación ambiental.
 
- Antes de aparcarlo definitivamente, límpialo muy bien por dentro para evitar que se acumulen malos olores y evitar la condensación de humedad en el interior. De hecho, si tus razones para aparcarlo no responden a un viaje de larga distancia, límpialo de manera frecuente; la humedad puede ser un problema grave si no la controlas a tiempo. 
 
- Desconecta la batería y asegúrate de que no haya ningún consumo eléctrico. De esta manera, la protegerás de descargarse por completo durante el tiempo en que no la utilices. 
 
- Cuida el depósito de la gasolina: no lo dejes completamente vacío porque puede deteriorarse. Lo ideal es llenarlo, al menos, hasta la mitad. 
 
- Hay quienes recomiendan dejar el coche vacío de líquidos como el aceite para que los depósitos no sufran, pero si te resulta demasiado complicado, déjalos llenos y cámbialos cuando necesites volver a usarlo. 
 
- Los neumáticos también sufren si tu coche lleva mucho tiempo aparcado, así que lo más recomendable es que los mantengas con una presión alta. 
 
- Si es posible, mueve el coche de vez en cuando, o pídele el favor a alguien de confianza que lo haga por ti. Incluso vendrá bien ponerlo en marcha durante unos cuantos minutos y dejarlo calentar antes de volverlo a apagar. Estas acciones evitarán que se formen depósitos en los circuitos de gasolina, aceite y refrigerante. Tus neumáticos también lo agradecerán.
 

Dos recomendaciones más para volver a usar tu coche

- Después de haber pasado tanto tiempo aparcado, es importante que le hagas una revisión completa al motor, así como al aceite y al líquido de frenos. Todo esto es para asegurarte de que siguen en buen estado y no te va   n a suponer un problema en carretera. 
 
- Al ponerlo en marcha nuevamente, hazlo con cuidado: frena varias veces para reactivar las pastillas y conduce a baja velocidad hasta que el aceite llegue nuevamente a sus niveles óptimos. De esta manera, cuidarás los elementos de tu coche más vulnerables que podrían provocar algún tipo de accidente.