Te damos 10 consejos para que tus viajes en coche este invierno sean lo más seguros posibles. Revisa los niveles, los neumáticos, el sistema de iluminación, asegúrate de contar con cadenas para los tramos en los que haya nieve y extrema las precauciones 

 

En invierno la nieve, el granizo y la niebla, hacen de las carreteras lugares por los que hay que transitar con extremo cuidado, sobre todo si vamos en coche. Cifras de la Dirección General de Tráfico indican que aproximadamente el 30% de los heridos y fallecidos en la carretera, suelen ocurrir en invierno debido a la facilidad con la que se pierde el control de los coches o el descenso de la capacidad de reacción que tienen los frenos ante una carretera mojada.

 

Sigue los siguientes consejos y prevé cualquier tipo de accidente

- Revisa los niveles de todos los líquidos que usa el coche: presta especial atención al anticongelante, que es el que evita que el motor sucumba ante las bajas temperaturas y se congele. Esto podría echarlo a perder por completo y podría ocasionarte un accidente si vas en movimiento.

 

- Cambia los neumáticos regulares por neumáticos de invierno: y una vez los cambies, comprueba que la presión de los cuatro ruedas esté en el nivel correcto. Los neumáticos para invierno ya son obligatorios en la gran mayoría de los países europeos. Esto se debe a que son considerados una medida de seguridad ante los deslizamientos del coche sobre la nieve ya que es muy difícil tomar el control del mismo para que no colisione con algún otro elemento de la vía.

 

- Refuerza los frenos: esto es fundamental incluso en las estaciones con clima más amable. De los frenos y la dirección de tu coche dependen tu seguridad y la de aquellos que viajan contigo. Es recomendable hacerle un buen mantenimiento para asegurarte que las pastillas no están desgastadas, que los discos están en buen estado y que la dirección está alineada. 

 

- Prueba el sistema de luces: no suelen generar muchos problemas, pero es importante que revises la regulación de las luces de tu coche para evitar que te fallen en el camino. Las luces de día son más recomendables por prestar una mejor iluminación, pero es una cuestión de gustos. Lo importante es que no las dejes de lado, pues son las que te van a llevar de vuelta a casa a salvo en un día de niebla. Si cuentas con un seguro de coche Allianz puedes llevarlo a nuestros talleres para garantizar una revisión profesional de estos primero cuatro puntos.   

 

- En caso de nieve, recurre a las cadenas: no tienen que ir instaladas de manera permanente, pero sí es muy útil que mantengas un par en el maletero de tu coche para poder responder ante una nevada sorpresiva. Tanto las tradicionales como las de tela son bastante efectivas, pero asegúrate también de saber instalarlas de manera correcta.  

 

- Mantén una distancia más prudente de la normal: como ya mencionábamos, la nieve, la lluvia y la niebla pueden propiciar más accidentes de tráfico en invierno que en cualquier otra época del año. Ésta es una razón de suficiente peso para mantener una distancia mayor con el resto de coches en la vía, de manera que, te garantices un margen de espacio para maniobrar en caso de deslizamientos.

 

- Evita adelantar a otros coches: si es prudente dejar una distancia mayor, es casi obligatorio evitar los adelantamientos en la vía, sobre todo, con condiciones climatológicas adversas. Incluso con las luces encendidas y los neumáticos envueltos en cadenas. Adelantar indebidamente puede ocasionar accidentes fatales.

 

- Mantén una temperatura regular dentro del coche: lo ideal es que vayas a 21º aproximadamente. Recuerda que afuera todo está helado y una temperatura más cálida podría empañarte los cristales y dificultar tu visibilidad.

 

- Haz más paradas: este consejo va especialmente orientado para viajes largos. Aumentar el número de paradas que se hacen en la vía evita la fatiga, libera tensión y te permite estirar tus músculos.

 

- Reduce la velocidad: el eterno consejo que podría salvar vidas. En invierno los neumáticos suelen perder capacidad de tracción, sobre todo cuando la calzada está húmeda, por lo que es importante manejar a una velocidad menor de la normal y arrancar en segunda en la medida en que sea posible.