Tener los conocimientos necesarios para aplicar técnicas de primeros auxilios en caso de emergencia, puede ahorrarnos lesiones más serias e incluso ganar tiempo hasta que lleguen los servicios médicos. Qué saber y cómo hacerlo es vital, y lo hablamos a continuación.

 

Hay muchos momentos en la vida en los que nos puede ser muy útil dominar los primeros auxilios, de hecho, es recomendable intentar recibir alguna clase sobre ellos para saber la forma correcta de aplicarlos. Situaciones como un accidente doméstico que nos cause un esguince, hasta un siniestro grave en el que te veas en la necesidad de aliviar el dolor a alguien, requieren de una reacción inmediata.

 

Hay emergencias que son previsibles y controlables con tu médico de cabecera a través de tu seguro de salud. Un caso muy común son las alergias alimenticias: las familias en las que hay niños alérgicos suelen aprender a administrar dosis del antialérgico específico para poder reaccionar rápido, y asimismo se lo enseñan a los profesores y personas que tienen relación con el niño, para que sean capaces de hacer lo mismo en caso de una emergencia. Otras maniobras útiles en este caso pueden ser la respiración boca a boca e incluso la reanimación cardiopulmonar (RCP). 

 

Asfixia, fracturas, quemaduras, traumatismos y hemorragias son otros de los casos que pueden requerir de una intervención rápida, por mencionar algunos. Aunque cada caso es distinto, vamos a repasar las recomendaciones y técnicas básicas que se pueden prestar en caso de una emergencia: 

 

¿Qué pasos seguir?

Lo primero es mantener la calma. Es una tarea difícil en una circunstancia como esta, pero si crees que desesperarte te va a hacer ganar tiempo estás equivocado. Antes que nada debes tranquilizarte para poder actuar de manera efectiva, sin afectar al lesionado. De esto depende su recuperación. 

 

No muevas al lesionado. En el caso de accidentes cotidianos o de tráfico, lo recomendable siempre es no mover al herido del sitio, a menos que sea completamente necesario. Un movimiento brusco sin medir las consecuencias puede generarle daños peores en el cuello y la columna. 

 

Cuida la respiración. Retira cualquier solido o líquido que obstruya las vías respiratorias y desplaza la lengua para intentar que el paciente respire solo. En caso de que no ocurra, hazle respiración boca a boca: pon a la persona boca arriba, inclínale la cabeza hacia atrás y levanta la barbilla. De esta manera la garganta quedará completamente estirada y el oxígeno pasará sin obstrucciones. 

 

Intenta detener la hemorragia. En el caso de heridas que impliquen pérdida de sangre, las hemorragias pueden representar un peligro si no se detienen a tiempo. Comprime la herida presionando tela contra ella hasta que un médico pueda atender la herida adecuadamente.

 

Practica la reanimación cardiopulmonar (RCP): si la emergencia que se te presente es un paro cardiorespiratorio, tendrás que aplicar el RCP. Esta técnica es la combinación de respiraciones y compresiones torácicas que tienen como función dar un masaje cardiaco externo para estimular los latidos del corazón.  Te recomendamos asistir a alguna clase de reanimación para poder prestar esta asistencia adecuadamente.