Invertir en inteligencia artificial en el sector salud

25/03/2022
Invertir inteligencia artificial salud

Este es el proyecto de la investigadora Judit Giró, que ha utilizado inteligencia artificial para desarrollar un dispositivo biomédico que evalúa la aparición de sustancias químicas en el sedimento de los pacientes, similar a un test de embarazo.

También investigadores españoles han logrado una cápsula que consigue detectar los pólipos intestinales a partir de la observación de imágenes y el aprendizaje continuo. Cuantas más imágenes procesa el algoritmo, más preciso se vuelve a la hora de diagnosticar enfermedades. Aunque el proyecto todavía se encuentra en fase de ensayo clínico, supone un gran avance respecto a técnicas más intrusivas, y, además, logra reducir cuantiosamente los tiempos de diagnósticos, lo que resulta vital para el paciente en este tipo de enfermedades.

Pero la IA no solo se limita a realizar diagnósticos, también participa en los quirófanos. La tecnología desarrollada por el cirujano Antonio de Lacy permite teledirigir cirugías en remoto. TeleSurgeon puede procesar miles de intervenciones en tiempo real, y permite acelerar el aprendizaje del cirujano a la par que evitar errores humanos. No obstante, no se solapa ni sustituye la acción del profesional, sino que le ofrece asistencia técnica. En última instancia, la decisión recae sobre el experto.

Incluso tiene aplicaciones en farmacología. Por ejemplo, una investigación de la Universidad de Ohio está utilizando IA para descubrir nuevos usos de los fármacos en enfermedades para las que no se habían pensado. Por ejemplo, utilizar el botox para tratar las migrañas. La herramienta emplea grandes cantidades de datos para extraer usos novedosos de los medicamentos, y acelera la generación de hipótesis y la etapa de ensayo clínico, reduciendo de manera significativa el margen de error. Una utilidad que resulta especialmente interesante en el caso de las enfermedades raras, para las que muchas veces no existen medicamentos específicos.

“La IA tiene un carácter absolutamente transversal. Podemos localizar aplicaciones en cualquier sector. En el sanitario, encontramos desde la cirugía robótica de alta precisión hasta la medicina a la carta con registros médicos digitales. Se está utilizando para la detección precoz de enfermedades, para diagnósticos más precisos y para el desarrollo de nuevos fármacos como la vacuna contra la Covid-19”, afirma María Gabriela Rivero, Directora y miembro del equipo de Desarrollo de Negocio de Allianz Global Investors.

En el caso de la pandemia, la IA contribuyó a procesar un ingente volumen de datos, lo que supuso un ahorro enorme en tiempos de desarrollo de la vacuna, a la par que redujo en miles de millones los ensayos clínicos a través de la simulación virtual. En estas circunstancias, el algoritmo permitió simular interacciones químicas y hacer pronósticos sobre las reacciones de los distintos perfiles del paciente en función de su historial médico. El éxito de la vacuna se debe en parte a la rápida secuenciación del genoma del SARS-CoV-2, el virus detrás de la Covid-19.

De cara al futuro, se estima que la IA contribuya con 15,7 billones de dólares al crecimiento global de la economía en 2030, una cifra mayor que la suma del PIB de China e India. En el caso de la sanidad, se calcula que incrementará en un 55% los beneficios del sector salud para 2035. Cabe, por tanto, esperar que esta tecnología ocupe un lugar cada vez más importante en nuestras vidas a la hora de resolver problemas complejos y que aporte mayor comodidad, productividad y seguridad.

Es cierto que todavía nos encontramos en fase de machine learning, en la que los algoritmos se están entrenando para adquirir lenguajes y automatizar procesos. Es lo que se denomina aprendizaje profundo. Hoy, la inteligencia artificial tiende a especializarse en un área específica para igualar en eficiencia a la mente humana. Sin embargo, con vistas al futuro, el camino pasa por que la IA pueda tomar decisiones avanzadas y desarrolle competencias autónomas para terminar superando la inteligencia humana y ayudarnos a alcanzar objetivos sociales. El objetivo es dotarla de la capacidad de aprender como una persona.

En base a estos pronósticos, Allianz GI lanzó hace cinco años la primera estrategia que invertía en inteligencia artificial, con su fondo Allianz Global Artificial Intelligence, disponible para los clientes del  Unit Linked de Allianz  Seguros. Participar en él no significa invertir únicamente en tecnología, sino en múltiples sectores que aplican la IA para desarrollarse. Hay tres tipos de empresas dentro de esta idea: las que suministran la infraestructura necesaria para su despliegue (como los fabricantes de semiconductores), las que desarrollan aplicaciones tecnológicas y las que se benefician de su aplicación, como es el caso de la salud. En definitiva, la IA supone una transformación transversal de la economía que favorecerá a todos los sectores.

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