Mantener el poder adquisitivo ante una inflación

09/05/2022
Poder adquisitivo

Es verdad que eso es algo que no puede aplicarse en todos los casos, ya que la inflación actual no se puede extrapolar a los diferentes periodos de inversión sin tener en cuenta otros aspectos. Es poco probable que el ritmo de subida de los precios se mantenga en los niveles actuales. Sin embargo, tal y como venimos esperando desde hace mucho tiempo, la inflación volverá a estar presente en el futuro.

De hecho, hay que tener en cuenta que el objetivo del Banco Central Europeo (BCE) es alcanzar una tasa del 2% anual a largo plazo. Igualmente, las perspectivas de la economía mundial se han ensombrecido ante la invasión de Ucrania y los persistentes problemas de la cadena de suministro.

A pesar de las recientes correcciones, el Fondo Monetario Internacional (FMI), por ejemplo, sigue contando con que la economía mundial crecerá un 3,6% este año. Aunque esta previsión significaría una desaceleración con respecto a 2021, seguiría siendo superior a la media del 3,4% registrada desde 1980.

Eso sí, todavía no se puede hablar de estanflación, la pésima combinación de un estancamiento económico prolongado con tasas de inflación elevadas. Además, la reapertura tras la ola de la variante ómicron ya está en marcha, con la notable excepción de Asia. El número de muertes diarias ha disminuido considerablemente en todo el mundo y podría reducirse al nivel más bajo de la pandemia el 1 de agosto como muy tarde, según el Institute for Health Metrics and Evaluation.

En muchos países prevalece la rigidez de los mercados laborales, mientras que los hogares por fin pueden comenzar a gastar sus ahorros, especialmente en Estados Unidos. Así pues, las perspectivas de crecimiento para el próximo año no son tan negativas como cabría pensar inicialmente.

¿Cómo se puede mantener el poder adquisitivo en las inversiones con unas tasas de inflación en aumento y una mayor incertidumbre? La incertidumbre geopolítica sigue siendo elevada en todo el mundo. A los riesgos económicos asociados a esta situación se suman los miedos de la política monetaria relacionadas con la evolución de las tasas de inflación. Por tanto, en un entorno como el actual, es muy probable que se produzca una infraponderación táctica de la renta variable. Las materias primas, en cambio, se presentan como una sobreponderación u oportunidad de entrada.

Los inversores con una orientación estratégica o de largo plazo se centran en el mantenimiento del poder adquisitivo como principal defensa de la inversión. Al mismo tiempo, consideran los activos tangibles, entre los que se incluyen las acciones (de calidad), como forma de participación sobre activos reales (las compañías).

Tal y como se viene observando desde un punto de vista meramente histórico, en periodos con tasas de inflación inferiores al 6% en comparación con el año anterior, las acciones y los bonos corporativos obtienen de media mejores resultados que los bonos del Estado y el dinero en efectivo.

En general, el panorama económico ha seguido deteriorándose durante las últimas semanas, lo que podría afectar a los beneficios empresariales en el futuro. El hecho de que las empresas tengan unas perspectivas con una tendencia más bien reservada para los próximos trimestres podría dar lugar a revisiones a la baja de los beneficios.

Al mismo tiempo, las acciones que presentan una menor volatilidad en comparación con el mercado en general, parecen más atractivas en un entorno de mayor volatilidad.

Así, los inversores deben sopesar el riesgo de no estar invertidos, puesto que la inflación puede deteriorar el poder adquisitivo de los ahorros. Buscar la dummy ayuda de un asesor profesional  es un primer paso inteligente si se tienen dudas sobre qué hacer.

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