perder miedo a volar allianz

 

08/04/2019. Google registra más de 300 mil búsquedas mensuales relacionadas al miedo a volar, cosa que parece normal si tenemos en cuenta que 1 de cada 3 pasajeros padece de este miedo que, en su versión más extrema, puede convertirse en aerofobia. Esto limita las posibilidades de auténticos viajeros que ven obstaculizadas sus ganas de recorrer el mundo por el miedo paralizante que les generan los aviones. La buena noticia es que, como cualquier otra fobia, existen terapias, trucos y consejos para vencerlo. Hablamos de algunos de ellos a continuación.

 

Las estadísticas de Google no suponen necesariamente la verdad, pero nos sirven para hacernos una idea de todas las personas que temen a los aviones y que viven esta experiencia como un impedimento para viajar más de lo que viajan. En resumen, el miedo a volar es más común de lo que imaginas, así que lo vamos a tratar por partes.
 

El diagnóstico

El diagnóstico se realiza en una clínica o con un psicólogo especializado (puedes buscarlo mediante tu seguro de salud), que realice las pruebas psicométricas necesarias, así como autoregistros, entrevistas y otras medidas que ayuden al paciente a exteriorizar las sensaciones y pensamientos que experimenta durante un vuelo. Este tratamiento especializado es necesario cuando el miedo ha escalado a fobia. En caso de que aún esté en las primeras fases o no sea más que malestar general ante lo que implica volar, existen ciertas técnicas para internalizar y deconstruir el miedo mediante la racionalización.
 
 
Ataca al miedo: existen varios métodos no naturales que te facilitarán el trayecto como pastillas para dormir o tranquilizantes. Sin embargo, esto no ayudará a superar el miedo a largo plazo. Lo mejor es que busques formas de controlar tu mente durante el viaje mentalizándote antes de volar; ya has volado antes y sabes los ruidos que hay en cabina y lo que se siente durante el despegue, el trayecto y el aterrizaje, así que lo primero que puedes probar es repetir estas sensaciones e imágenes hasta que se vuelvan cotidianas en tu cabeza para sentirlas como normales cuando finalmente te enfrentes a ellas.
 
Investiga el proceso del vuelo: el miedo se activa generalmente por un factor de ignorancia o desconfianza ante lo desconocido, por lo que un buen consejo es investigar exactamente lo que te espera al viajar en avión. Webs como Flying without fear ofrecen herramientas para vivir este proceso de la manera más real posible, como los sonidos del motor cuando despega, que puedes usar mientras sigues el consejo anterior de repetir las imágenes y sensaciones del vuelo.
 
Acude a los hechos comprobables: todo indica que el avión es el método de transporte más seguro que existe, pero también el que más miedo genera porque los accidentes suelen ser más graves y no tenemos ningún control sobre lo que ocurre en el aire. Revisar las estadísticas y leer un poco sobre el funcionamiento de los aviones, sus mecanismos de seguridad y las posibilidades de que algo falle ayudará a internalizar que el viaje que estás a punto de hacer es el más seguro que puedes hacer.
 
Elige un asiento cómodo: los asientos traseros son más proclives a experimentar temblores y en ellos las turbulencias se sienten con más fuerza. Lo más aconsejable es sentarse cerca de las alas, que es la parte más estable del avión; si eres de ventanilla o de pasillo da un poco igual, lo único que importa es que vayas tan cómodo como sea posible.
 
Busca una fuente de distracción: una vez estés en el avión, puedes aplicar varios trucos mentales como imaginar lo que te espera en tu destino, imaginar que vas en un coche o en un tren, o conversar con tu acompañante. Los aviones suelen ofrecer una amplia variedad de películas, música y juegos que pueden servir para ayudarte a afrontar el viaje sin mayores contratiempos.
 
Si todos estos trucos no son suficientes para ti, recuerda que siempre estás a tiempo de buscar un buen psicólogo que te ayude a controlar tus miedos y vivir tus vacaciones con más libertad. El cuadro médico de Allianz pone a tu disposición a los mejores profesionales.