La moto es uno de los medios de transporte más cómodos, rápidos y efectivos que ofrece el mercado para nuestra movilidad diaria, pero también uno de los más vulnerables, por lo que aprender a conducirla tiene mucho que ver con perder el miedo y poco menos con aprender la técnica. ¿Eres principiante? Estos consejos pueden ayudarte a adquirir confianza en ti mismo y atreverte a coger la moto por tu cuenta.

 

Acabamos de comprar nuestra primera moto junto al seguro de motos y estamos listos para empezar a usarla en nuestro día a día, pero cuando se trata de conducir una moto con pericia, todos hemos sido novatos enfrentándonos a los nervios y las inseguridades de las primeras veces. Como sabemos lo que se siente y lo hemos superado con éxito, este artículo tiene la intención de ayudaros a dar ganar seguridad y confianza a la hora de coger el volante.

 

Algunos consejos si vas a conducir una moto por primera vez:

Precaución extra las primeras semanas: seguramente ya te sabes las normas de seguridad, pero es aconsejable que, al principio, seas el doble de precavido de lo habitual. Si vas a cruzar un semáforo, por ejemplo, mira a tu alrededor para visualizar a los coches que tienes cerca y su trayectoria; de esta manera podrás actuar con rapidez ante cualquier imprevisto y minimizar el riesgo de sufrir un accidente.

 

Lleva los accesorios de seguridad: es muy común ver a los motoristas de las ciudades con el mínimo equipamiento necesario para circular, pero no solo el casco es importante: las caídas al asfalto son uno de los principales riesgos de conducir en moto, lo que hace imprescindible proteger, además de la cabeza, otras partes vulnerables de nuestro cuerpo como los brazos, el pecho y las manos. Asegúrate de tener una chaqueta adecuada con protecciones homologadas, botas o calzado que te proteja los pies y los tobillos y, si es posible, puedes usar también pantalones de moto para que tus piernas vayan más protegidas.

 

Practica antes de salir a la calle: si tienes algún amigo experto puedes quedar con él días antes para que practicar en compañía en calles menos concurridas o en días más calmados como los domingos. Sentirse respaldado ayuda mucho a confiar en tus propias capacidades.

 

Regula la velocidad y ve solo: para empezar es importante ir probando diferentes grados de velocidad hasta descubrir en cuál te sientes más cómodo. La confianzas se va ganando a medida que sientas que dominas tu moto y dominas también los reflejos cuando vas en movimiento. También es importante que empieces solo y te tomes tu tiempo antes de llevar a un pasajero. El peso añadido puede desbalancear el peso de la moto y si no tienes la experiencia necesaria, puede desembocar en caída.

 

Mantén la distancia: esta es, de hecho, una norma de la Dirección General de Tráfico, pero al principio es más importante que nunca que aprendas a mantener la distancia con el resto de coches en la vía, pues al ser novato no tienes los reflejos desarrollados para un frenazo de emergencia en caso de que lo requieras. 

 

Aprende a caer: esto es complicado porque la única manera de aprender a caer es cayendo. Sin embargo, sí es posible investigar maneras de caer e interiorizarlas para tenerlas presentes cuando sientas que la caída es inminente. En lo posible, es mejor forzar la caída de la moto antes de chocar con otro objeto de la carretera; la mejor manera de hacerlo es frenando en seco y girando hacia la dirección sobre la que queremos aterrizar. Una vez en el suelo solo nos queda esperar a detenernos.