La ITV, esa prueba tan temida por los propietarios de coches que pone a prueba su buen estado, funcionamiento y el cuidado que se le ha dado a lo largo del año. Cualquier fallo será desfavorable en tu informe y te impedirá circular con el coche. De cara a la próxima revisión, ¿qué averías podrían perjudicar tu ITV?

 

Más de 4.000.000 de vehículos no pasaron la inspección técnica obligatoria el año pasado, aproximadamente el 20 % de todos los que se presentaron. Los motivos por los que  se puede suspender esta prueba son diversos, aunque la mayoría se debe a porcentajes de emisiones contaminantes que superan lo permitido por ley, además de otros relacionados con las medidas de seguridad con las que debe contar el coche. 

Nuestra recomendación para evitar un episodio como estos, es someter a tu vehículo a revisiones constantes (para las que cuentas con tu seguro de coche) de manera que puedas arreglar a tiempo cualquier daño detectado. Entre el año pasado y este, los criterios para aprobar la ITV se han endurecido y lo más probable es que el número de coches rechazados este año supere al anterior. Sin embargo, es importante de cara a futuras revisiones tener en cuenta los puntos clave que hay que tener en perfecto estado.

 

Partes del coche que pueden dar problemas en la ITV

Los neumáticos: unos neumáticos desgastados son un peligro en la carretera, tanto para ti como para el resto de coches que circulan a tu alrededor. Además de su estado, en la ITV se revisa que estén homologados y que tengan el eje igual. Los defectos leves se pasan por alto, pero es mejor si no dejas avanzar esos pequeños defectos que pueden acortar la vida de tus neumáticos.

 

Indicadores en el cuadro de mando: este es uno de los dolores de cabeza de quienes llevan su vehículo a la ITV. Cualquier testigo que esté encendido y que indique un mal funcionamiento de alguna de las partes internas del coche (airbags, batería, ABS, ESP, etc.) pueden hacerte suspender la revisión.

 

Sistema de iluminación: luces frontales, traseras, direccionales y hasta la luz que ilumina la placa de matrícula, serán revisadas. Repara o reemplaza los faros rotos, las bombillas flojas y el cableado eléctrico si es posible para evitar que tu coche falle por este factor.

 

Emisiones y aceite: como ya mencionábamos antes, las emisiones tóxicas del vehículo son un aspecto fundamental para aprobar la ITV. Éstas, deben ajustarse a la norma de cada motor y no superar lo permitido legalmente. El funcionamiento del aceite también estará en el punto de mira, pues la pérdida de aceite puede traer consecuencias fatales como el daño del motor, recalentamiento del coche y averías muy costosas de reparar.

  

Otros aspectos menores: antes de la revisión, debes asegurarte de que funcionan con normalidad los cinturones de seguridad, las puertas, la dirección y suspensión del coche, así como tener una placa de matrícula en buen estado, con número legible y con el distintivo europeo.