Escoge la iluminación apropiada para casa

27/08/2018

Cocina, salón, dormitorios, baños y hasta el pasillo forman parte de la arquitectura interior de tu casa  y, sin embargo, cada una de estas habitaciones tiene una naturaleza muy particular. En este sentido, la iluminación constituye uno de los capítulos más importantes en términos de funcionalidad y estilo. Lejos de ser una mera cuestión estética, iluminar la casa correctamente puede marcar la diferencia entre tener unos interiores inspiradores o sucumbir a espacios poco prácticos. 

Seguro que has oído hablar de la luz cálida y la luz fría pero, más allá de la temperatura, a la hora de diseñar el proyecto lumínico de tu hogar, debes saber que existen diferentes sistemas y tipos de iluminación. De la combinación de unos y otros dependerá que consigas unas habitaciones que brillen con luz propia aunque, si quieres ahorrar tiempo y esfuerzos, lo mejor es buscar el asesoramiento de un buen electricista. ¿No sabes por dónde empezar? Aquí van unas nociones básicas que te serán de gran ayuda para iluminar la casa. 

Cómo escoger la iluminacion de casa

Con independencia de que tu objetivo sea iluminar la cocina, el salón o cualquier otra estancia de la casa, antes de empezar a pensar en apliques, lámparas de pie u otras luminarias, hay que hablar los diferentes tipos de iluminación. Básicamente puedes optar por iluminación general, puntual, de ambiente y decorativa. Jugar con unos y otros no sólo te permitirá crear atmósferas atractivas sino que, además, irá en beneficio de la funcionalidad de tus habitaciones.

Como seguramente ya sepas, se considera iluminación general a la principal, esto es, aquella que baña todo el espacio,  permitiéndote desplazarte libremente en el interior. No importa si se trata de una luz cálida o una luz fría, lo principal es que no genere zonas de sombra o poco iluminadas. En estancias como el salón o los dormitorios, hay quienes apuestan por reguladores de intensidad para propiciar ambientes relajantes o inundarlos de vitalidad. 

La iluminación puntual tiene, por norma general, una mayor intensidad y es la que debes utilizar si, a la hora de iluminar la casa, buscas poner el acento en un área de actividad concreta, por ejemplo, en la encimera de la cocina o el lavabo del baño. 

Los otros dos tipos de iluminación tienen un carácter más ornamental y, mientras la iluminación de ambiente sirve, básicamente, para recrear una atmósfera determinada (es frecuente en dormitorios o pasillos), su homóloga decorativa está más enfocada en realzar la belleza de los detalles. 

Más allá de los tipos de iluminación, a la hora de iluminar la casa es importante que prestes atención a los diferentes sistemas por los que puedes optar. Las posibilidades pasan por hablar de iluminación directa e indirecta, ambas con sus versiones ‘semi’, a los que se suma, además, la iluminación mixta o difusa (esto es, aquella en la que la luz difusa se reparte al 50% entre la que se dirige hacia el techo y de ahí se refleja, y la que va directa hacia la zona a iluminar).

Sea como fuere, unos y otros se combinan y entremezclan para satisfacer los diferentes tipos de iluminación necesarios en cada habitación. En dormitorios, por ejemplo, donde la luz generalizada comparte protagonismo con las necesidades ambientales, una luz cálida e indirecta puede ayudar a crear una atmósfera cálida e íntima, mientras que en estancias como los baños, donde la funcionalidad suele primar frente a la estética, las luces led han ido ganando protagonismo en términos de iluminación directa y puntual. 

Aclaradas las nociones básicas en materia de sistemas y tipos de iluminación, es el momento de elegir las lámparas de casa. ¿Cuál es la más acertada en cada habitación? Todo depende, no sólo de la habitación en cuestión, sino también del estilo que quieras para tus interiores. Tus gustos personales tendrán mucho que decir al respecto aunque, en cualquier caso, debes tratar de alcanzar el equilibrio entre funcionalidad y estética. De poco te servirá tener una lámpara de diseño espectacular en la cocina si, llegado el momento de ponerse a cocinar, pones en riesgo las yemas de tus dedos porque no está correctamente iluminada la zona de trabajo. Y lo mismo en el salón. ¿Imaginas ver una película de terror sin poder atenuar la iluminación para crear el ambiente propicio para los sustos?

La experiencia de un profesional puede arrojar ‘luz’ al respecto de la elección. Ten presente que, en habitaciones como la cocina o el baño, es importante contar con diferentes puntos de luz que refuercen ese carácter funcional de ambas estancias. El salón o el dormitorio son más proclives a incorporar todo tipo de luminarias tales como lámparas de pie o colgantes, muebles retroiluminados y hasta apliques, estos últimos, perfectos para dotar al pasillo de un encanto singular. ¡La elección es tuya!

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