Otitis y piscinas: guía práctica para mantener tus oídos sanos

Otitis y piscinas: guía práctica para mantener tus oídos sanos

19/05/2026

Durante los meses de verano, el aumento de las temperaturas y el uso frecuente de piscinas incrementan el riesgo de infecciones auditivas, especialmente la otitis externa. Según la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL), estas afecciones son más comunes en esta época debido a la humedad prolongada en el oído. Entender cómo proteger nuestros oídos de una otitis es clave para disfrutar del agua sin comprometer la salud. Por ello, contar con un seguro médico adecuado permite acceder rápidamente a diagnóstico y tratamiento.
Imagen de un niño joven caucásico disfrutando de la piscina

La otitis externa, conocida como otitis de piscina, es una infección que afecta al conducto auditivo externo, generalmente causada por la acumulación de humedad. Este entorno húmedo facilita la proliferación de bacterias y hongos.

El oído dispone de un sistema natural de defensa basado en el cerumen, que actúa como barrera protectora. Cuando esta protección se altera, el riesgo de infección aumenta de forma significativa, especialmente tras baños prolongados en piscinas o en el mar.

El verano crea el escenario perfecto para la aparición de la otitis piscinas, debido a la combinación de calor y factores como la humedad o las alergias en verano que también pueden aumentar la sensibilidad del oído.

Por un lado, el agua retenida en el oído modifica el pH natural del canal auditivo, reduciendo su capacidad para frenar bacterias. Por otro lado, el uso intensivo de piscinas incrementa la exposición a microorganismos presentes en el agua.

Además, la normativa española, como el Real Decreto 742/2013 sobre piscinas, regula la calidad del agua. Sin embargo, cualquier desequilibrio en estos parámetros puede favorecer infecciones como la otitis de piscina.

Detectar a tiempo los síntomas es fundamental para evitar complicaciones. El dolor de oído en la piscina suele ser el primer signo de alerta, acompañado de otras molestias.

Entre los síntomas más habituales destacan:

  • Dolor intenso en el oído, que puede aumentar al tocarlo
  • Picor o irritación en el canal auditivo
  • Sensación de oído taponado
  • Disminución de la audición
  • Secreción en casos más avanzados

 

Reconocer estas señales permite actuar rápidamente y acudir a un especialista si es necesario.

La prevención es la mejor estrategia para proteger nuestros oídos de una otitis durante el verano. Adoptar hábitos sencillos reduce de forma significativa el riesgo de infección.

Un gesto sencillo marca la diferencia. Eliminar la humedad tras el baño evita la proliferación de bacterias en el oído.

Inclina la cabeza hacia los lados para facilitar la salida del agua y utiliza una toalla para secar la parte externa. Evita introducir objetos en el canal auditivo.

Los tapones son una solución eficaz. Actúan como barrera física que impide la entrada de agua en el oído, reduciendo el riesgo de infección.

Son especialmente útiles en niños o en personas con antecedentes de otitis recurrente.

El uso de bastoncillos puede ser perjudicial. Eliminar el cerumen de forma agresiva deja el oído desprotegido frente a bacterias.

El oído se limpia de forma natural, por lo que solo se debe limpiar la parte externa. Además, conocer las coberturas de un seguro de salud ayuda a actuar con rapidez ante cualquier síntoma.

Cuando la infección aparece, es importante actuar con rapidez. El tratamiento de la otitis suele basarse en gotas óticas con antibióticos y antiinflamatorios, siempre bajo prescripción médica. Acudir a un especialista permite confirmar el diagnóstico y evitar complicaciones.

En casos leves, la recuperación suele ser rápida, pero es fundamental seguir las indicaciones médicas y evitar la exposición al agua durante el tratamiento. Por eso, saber cómo elegir un seguro médico es clave para acceder a especialistas sin esperas.

A continuación, resolvemos las dudas más comunes sobre la relación entre otitis y piscinas.

No es recomendable. Con otitis se puede ir a la piscina solo si la infección ha desaparecido por completo, ya que el agua puede empeorar el cuadro y retrasar la recuperación.

La recuperación suele ser rápida. La otitis externa se cura generalmente en un plazo de 7 a 10 días, siempre que se siga el tratamiento indicado.

La limpieza debe ser superficial. Limpiar únicamente la parte externa del oído es suficiente para mantener una correcta higiene, evitando cualquier objeto que pueda dañar el canal auditivo.

Foto de la Dra. Laura Salazar
Número de Colegiado: 0855537

La Dra. Salazar es médico especialista en valoración del daño corporal y peritaje médico con amplia experiencia médico-legal en lesiones, incapacidades y medicina laboral.

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