diferencias entre miopía y astigmatismo

 

02/08/2019. La miopía y el astigmatismo son dos errores de la refracción del sistema óptico que aparecen en diferentes circunstancias y que se agravan si no se toman las medidas correctivas necesarias. Para tener una visión óptima, es necesario que la córnea y el cristalino funcionen de manera adecuada, cosa que no ocurre cuando sufrimos de alguna de estas dos condiciones y aunque una sola persona puede desarrollar ambas es necesario tener claras las diferencias para saber de qué hablamos cuando hablamos de miopía, hipermetropía y astigmatismo.

 

Es muy común que la miopía y el astigmatismo estén presentes en un mismo paciente y aún más común que el astigmatismo aparezca asociado a la hipermetropía. Por fortuna, estos problemas refractivos pueden ser corregidos mediante distintos tratamientos, entre ellos la cirugía refractiva láser. Son muchos los pacientes que llevan años renovando sus gafas y ya no se acuerdan cuál de estos males padecen, y cuando a estos se les suma la presbicia o vista cansada, la salud visual se ve un poco más comprometida. 

 

La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son anomalías refractivas del ojo que pueden presentarse juntas o por separado, en mayor o menor grado, en pacientes de edades muy diversas. Para medir los grados de miopía, astigmatismo e hipermetropía que se padecen, se usan las dioptrías, que simbolizan la cantidad de corrección que requiere el lente para normalizar la vista mientras lo usamos.

  

Las diferencias entre miopía, hipermetropía y astigmatismo: 

La miopía se manifiesta cuando los pacientes no pueden ver bien de lejos. Las personas miopes tienen el largo del ojo desproporcionado con respecto a la curvatura de la córnea y esto causa que las imágenes converjan por delante de la retina y se vean borrosas. La miopía se mide en dioptrías negativas.

  

La hipermetropía es el efecto contrario de la miopía y ocurre cuando las imágenes se forman detrás de la retina y, por ende, las percibe distorsionadas y le cuesta enfocar. En España, aproximadamente el 10% de la población sufre de este mal y es común que se desarrolle durante la etapa infantil, con síntomas como dolor de cabeza y cansancio general. En ocasiones el hipermétrope logra enfocar haciendo un esfuerzo en el músculo ciliar, pero pierde esta capacidad a medida que el músculo pierde elasticidad.  La hipermetropía se mide en dioptrías positivas.

 

El astigmatismo, por su lado, ocurre cuando la curvatura de la córnea y su proporción es vertical y horizontal no es proporcional. Este defecto produce que el paciente que la sufre desencaje los planos de las imágenes, por lo que las percibe borrosas y distorsionadas. Esto significa que un paciente con astigmatismo tiene problemas para enfocar tanto de cerca como de lejos, le cuesta cambiar de foco y fijar la vista en ciertos detalles. Este se mide en dioptrías negativas y positivas, dependiendo de si el paciente también sufre hipermetropía.

 

Si alguno de estos síntomas te suena familiar, lo mejor es que acudas al oftalmólogo más cercano que te ofrezca tu seguro médico para una revisión.