ataque de pánico

 

3010/2019. Un ataque de pánico es un episodio súbito, temporal y aislado de miedo intenso que suele durar entre 10 y 30 minutos, con posibilidad de extenderse por más tiempo. Pueden desatarse por muchas razones y es importante tratar de identificarlas para poder trabajar en ellas, o de lo contrario pueden causar serios estragos en nuestra salud. Hablamos a continuación de lo que hay que saber para reconocer un ataque de pánico y algunas de las técnicas que resultan útiles para controlarlos.

 

Hay muchas maneras de describir un ataque de pánico: sientes que te vas a caer por un hueco en cualquier momento, que te vas a morir de inmediato, puedes sentir ganas de salir corriendo o tener la sensación de que los edificios de tu alrededor se te vienen encima. En ese estado de angustia descontrolada, recuperar la calma es una tarea titánica que se puede lograr si se identifica el ataque y se tienen las herramientas necesarias para superarlo. Esto resulta especialmente difícil porque los ataques de pánico también vienen acompañados de síntomas físicos como taquicardia, dolor en el pecho, dificultad para respirar, sudoración excesiva o escalofríos que empeoran nuestra condición mental. 
 
Es posible que solo tengas uno o dos ataques de pánico aislados a lo largo de tu vida que desaparezcan cuando las situaciones estresantes se resuelvan. Si los ataques de pánico son frecuentes, es posible que sufras de algo llamado “trastorno de pánico”, que aunque no pone en riesgo directo la vida, hace que vivir con el miedo constante a sufrir un ataque espontáneo en cualquier momento afecte mucho la calidad de vida. Si este es tu caso, lo mejor es que busques a un psiquiatra que pueda ayudarte. 
 
 

Síntomas de un ataque de pánico

Los síntomas suelen presentarse uno tras otro, pero en general durante un ataque de pánico se presentan al menos 4 de los siguientes: dolor en el pecho, sensación de desvanecimiento, miedo a morir repentinamente, miedo a perder el control y empezar a gritar o a correr sin rumbo, sensación de asfixia, malestar gástrico, taquicardia, sudoración excesiva, escalofríos, adormecimiento de manos o pies o hormigueo en alguna de las extremidades.
 
 

Lo que puedes hacer para intentar controlarlo

El gran problema de los ataques de pánico es que suelen encerrarnos en un círculo vicioso: sentimos los síntomas, nos enfocamos en ellos y no podemos desconectar y manejar la crisis de pánico. Sin embargo, eso es exactamente lo que se debe –intentar– hacer: racionalizar el momento, mirar alrededor y comprobar que nada te pone en peligro y que físicamente estás a salvo. Algunos ejercicios mentales que puedes intentar: 
 
Intenta contar hacia atrás: por ejemplo, empieza una cuenta regresiva desde el 100 hasta el 0 para forzar tu mente a alejarse de los malos pensamientos que te están haciendo daño. 
 
Controla la respiración: los ataques de pánico nos pueden causar hiperventilación (que es lo que ocurre cuando la respiración se hace consciente y se acelera). Hacer el ejercicio de respirar lentamente en la medida de lo posible ayuda a equilibrar los niveles de oxígeno y CO2 que nos ayudarán a superar la crisis. 
 
Racionaliza el episodio: intenta repetirte hasta el cansancio que lo que estás sintiendo no es más que el resultado del estrés acumulado y no de una amenaza real. 
 
Los ataques de pánico suelen durar entre 15 y 30 minutos, con un pico a los 10 minutos de haber comenzado. Algunos se extienden hasta 1 hora, pero si después de ese tiempo no ha remitido o los síntomas van en aumento, lo más adecuado es ir a Urgencias.