¿La prima de seguros de vida baja si llevo una vida sana?

Cuando una persona está interesada en contratar un seguro de vida, la compañía de seguros debe valorar el nivel de riesgo que correrá al asegurarla. Para ello, la compañía realiza una entrevista detallada a partir de la cual investiga tanto los hábitos cotidianos como las enfermedades que padece el cliente. A partir de estos datos, y en función de unos criterios estadísticos, la aseguradora aumentará o disminuirá la prima del seguro de vida. Por ejemplo, la probabilidad de que una persona que consume una dieta rica en grasas y azúcares desarrolle diabetes es mayor que la de una persona que lleva un estilo de vida saludable. Asimismo, aquellas personas que adoptan una vida sedentaria son más propensos a sufrir enfermedades cardiovasculares y quienes fuman pueden padecer cáncer de pulmón.

Es decir, cuanto más inadecuados y peligrosos sean los hábitos de una persona, mayor será la prima del seguro de vida que deberá abonar. Al fin y al cabo, unos hábitos nocivos para la salud aumentan la probabilidad de desarrollar enfermedades graves en el futuro. Por esta razón, ser fumador o practicar deportes de riesgo —como buceo, surf, boxeo o paracaidismo— incrementarán la prima.

Otro factor que tienen en cuenta las aseguradoras para establecer el riesgo y, por tanto, el coste del seguro es el estado de salud del asegurado. De hecho, la compañía puede solicitar un examen médico para comprobar el estado de salud, especialmente si se ha producido una operación de riesgo, dolencias continuas o una enfermedad grave, como el cáncer.

No obstante, hay que tener en cuenta que, si bien los hábitos y el estilo de vida afectan a la prima del seguro de vida y pueden abaratar o encarecer el coste de la póliza, existen otros aspectos que tienen mayor peso.

Si bien una vida sana puede reducir los costes en la prima del seguro de vida, las compañías de seguros priorizan otros detalles del cliente para calcular la probabilidad de que se produzca un fallecimiento.
El elemento principal que las aseguradoras utilizan para establecer la prima es la edad del asegurado. Y es que, por regla general, las personas jóvenes corren menos riesgo de desarrollar enfermedades incapacitantes o mortales.
Otro factor que influye en la prima del seguro de vida es el capital asegurado, es decir, la cantidad de dinero que el asegurado desea dejar a sus beneficiarios. Dicho de otro modo, si el capital asegurado es 50 000 €, la póliza de seguro será más económica que si el capital es 150 000 €.
El trabajo que desempeñe el asegurado también afectará a la prima del seguro de vida. De hecho, algunas compañías ofrecen pólizas especiales para sectores profesionales concretos.
Si bien el fallecimiento está incluido en todos los seguros de vida, es posible añadir más coberturas al seguro —como la incapacidad temporal, absoluta o permanente— que encarecerán la prima. 

Aunque cada vez es más frecuente el uso de tecnología para personalizar los precios de los seguros en función de las características y circunstancias de cada cliente, lo cierto es que las primas de los seguros de vida sufren un ligero incremento con el paso de los años. Sin embargo, los motivos de este aumento de precio deben quedar reflejado en la cláusula de revalorización automática. En caso contrario, la aseguradora deberá avisar con dos meses de antelación para que el asegurado decida si continuar o no con el seguro.

 

Adoptar un estilo de vida saludable no solo favorecerá una vida más plena y larga, sino que repercutirá positivamente en la prima del seguro de vida. Así que recuerda que no hay mejor seguro de vida que mantenerse activo, llevar una alimentación saludable, descansar correctamente y tener relaciones personales sanas.

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