Coberturas del seguro de hogar frente a incendios

Coberturas del seguro de hogar frente a incendios

28/07/2026

Los incendios representan una de las mayores amenazas para la seguridad y la estabilidad de un hogar. Ante esta realidad, contar con un seguro de incendio que cubra los daños causados por esta incidencia es fundamental para proteger tanto la estructura física de tu vivienda como los bienes personales que se guardan en ella.

En este artículo, te explicamos en detalle las coberturas que ofrecen los seguros de hogar frente a incendios, los tipos de daños cubiertos y otros aspectos importantes a considerar en el caso de que tengas que enfrentarte a esta eventualidad.

Imagen de un padre leyendo un libro a sus dos hijos en el salón de casa

Los seguros de hogar que ofrecen cobertura contra incendios suelen cubrir una amplia gama de daños. Entre estos se incluyen los estructurales, como la destrucción parcial o total de la vivienda, así como los daños a los bienes personales: muebles, electrodomésticos, ropa y otros objetos de valor. Veamos, con detalle, cuáles son las principales coberturas que puedes encontrar en tu póliza.

Uno de los aspectos que más sorprende a los asegurados es que no hace falta que las llamas alcancen tu hogar para sufrir daños indemnizables. El humo y el hollín se propagan con rapidez a través de patios, rellanos o conductos de ventilación, y pueden ennegrecer paredes, techos, textiles o mobiliario de una vivienda vecina sin que el fuego la haya tocado. La mayoría de pólizas contemplan la limpieza y reparación de estos daños por humo, siempre que quede acreditado que su origen es un incendio ocurrido en las proximidades de la vivienda asegurada y este quede cubierto por el seguro.

Cuando el incendio, propio o de un vecino, deja la vivienda en condiciones de inhabitabilidad, el seguro suele asumir los gastos de realojamiento temporal: alojamiento en un hotel u otra vivienda mientras se ejecutan las obras de reparación necesarias para recuperar la habitabilidad. Esta cobertura suele tener un límite económico y temporal (por ejemplo, un importe diario máximo y un número de meses), por lo que conviene revisar las condiciones particulares de la póliza. Generalmente, esta protección se aplica solo a la vivienda habitual. Los gastos por el desalojo temporal preventivo promovido por las Autoridades normalmente quedan cubiertos en el caso de que se produzcan daños en la vivienda asegurada.

El seguro no solo cubre lo que las llamas destruyen directamente. También suele incluir los daños que sufren los muebles, electrodomésticos, ropa u otros enseres como consecuencia de las labores de extinción, la rotura de ventanas o puertas para ventilar el humo, o daños similares producidos al desalojar con urgencia. Es importante tener un inventario actualizado de tus bienes, ya que facilita enormemente la valoración de estos daños ante la aseguradora.

Si el fuego se origina en tu vivienda y termina afectando a un piso vecino, un local o cualquier propiedad colindante, la cobertura de responsabilidad civil de tu seguro de hogar se encarga de indemnizar esos daños a terceros. Esta cobertura es especialmente relevante en comunidades de vecinos o edificios de pisos, donde un incendio puede propagarse con facilidad a través de patios interiores, fachadas o instalaciones compartidas.

Un incendio puede provocar un corte de suministro eléctrico que se prolongue durante horas o incluso días, mientras se reparan las instalaciones dañadas. Este apagón puede echar a perder el contenido del frigorífico y el congelador. Muchas pólizas de hogar incluyen (a veces como garantía adicional) una indemnización por la pérdida de alimentos derivada de un corte eléctrico prolongado causado por el siniestro, por lo que merece la pena revisar si tu póliza la contempla y con qué límite.

Nos referimos a incendios habitualmente causados por un cortocircuito o por un descuido, como haber dejado una sartén al fuego sin supervisión durante un largo tiempo, accidentes de fumador, carga de baterías de dispositivos móviles y/o patinetes. En este tipo de casos, los daños más habituales cubiertos por el seguro de incendios son los siguientes:

  • Limpieza y reparación de las paredes dañadas por el hollín o que hayan sufrido otros perjuicios (por ejemplo, si estaban cubiertas con papel de pared).
  • Retirada de los restos quemados y traslado de todo el mobiliario que no haya sido dañado por el incendio. El seguro cubre, en este caso, el servicio de salvaguarda y mudanza por completo, para que no te preocupes por nada.
  • Cobertura de los daños que el incendio haya podido ocasionar a terceros
  • La compañía aseguradora también asumirá los gastos por la extinción del fuego
  • En el caso de que haya sido necesario romper la puerta o ventana para poder acceder a la vivienda o causar algún otro daño para impedir la propagación del incendio, esto también lo cubrirá la aseguradora.

Además de todas estas coberturas, hay ocasiones en las que, en base a su contratación en la póliza, es posible tener cubiertos gastos de restaurante, lavandería, etc.

En estos casos normalmente se desalojará forzosamente a los habitantes de las viviendas. En el momento en el que esto ocurre, estas son las coberturas que se activan en el seguro de incendio:

  • Gastos diarios para hotel: puesto que el incendio ha provocado que no se pueda dormir ni habitar la vivienda hasta que se hayan llevado a cabo las labores de reparación necesarias para asegurar su habitabilidad de nuevo. Hay que tener en cuenta que esta cobertura solo se destina a la vivienda habitual.
  • Reconstrucción de la vivienda: cuando hay que reconstruir el inmueble los gastos del arquitecto y su equipo técnico estarán cubiertos.

El precio de un seguro de incendio para el hogar puede variar considerablemente, dependiendo de diversos factores, tales como la ubicación geográfica de la propiedad, su tamaño, el valor de los activos asegurados y el alcance de la cobertura requerida.

Es importante tener actualizados los capitales tanto de edificación (adecuados a los precios de construcción en cada momento), como en cuanto al resto de bienes objeto del seguro.

Los inquilinos también pueden asegurar sus pertenencias y responsabilidades en caso de incendio a través de un seguro de inquilinos. Este tipo de póliza cubre los daños a los bienes personales del inquilino, así como la responsabilidad civil en caso de que el incendio cause daños a terceros o a la propiedad.

No obstante, si eres el propietario, también vas a poder contratar la cobertura de "pérdida de alquileres". Esta solo es efectiva cuando una vivienda queda inhabitable, por ejemplo, en caso de incendio, y debido a que los inquilinos la deben abandonar durante un determinado tiempo, dejarás de percibir la renta. Por lo tanto, la aseguradora compensará esta pérdida.

En caso de incendio, las mascotas también pueden resultar afectadas. Algunas pólizas de seguro de hogar incluyen cobertura para gastos veterinarios en caso de lesiones causadas por un incendio o para el cuidado temporal de las mascotas si la vivienda resulta inhabitable tras producirse el siniestro. No obstante se recomienda la contratación de un seguro específico de mascotas con coberturas específicas.

En el caso de sufrir un incendio en el hogar, es importante que sigas los pasos adecuados para presentar una reclamación a la aseguradora. Esto incluye documentar todos los daños causados por el incendio, obtener estimaciones de reparación o reemplazo de los bienes dañados, y presentar la reclamación junto con toda la documentación requerida por la aseguradora.

La Ley de Contrato de Seguro establece un plazo general de 7 días desde que se tiene conocimiento del siniestro para comunicarlo a la aseguradora.

Primeros pasos:

  1. Evitar que el daño se agrave: El asegurado tiene el deber de tomar medidas razonables para minimizar las consecuencias (por ejemplo, cerrar la llave de paso de agua). No hacerlo puede afectar la indemnización.
  2. Documentar el daño antes de tocar nada: Fotos y vídeos del estado inicial, de los objetos dañados y del origen del siniestro (si es identificable).
  3. No tirar ni reparar nada de forma definitiva hasta que se haya podido valorar, salvo reparaciones urgentes e inevitables (en ese caso, guardar facturas y evidencias).
  4. Notificar a la aseguradora por los canales indicados en la póliza (teléfono, app, web o correo), aportando:   
    • Número de póliza
    • Fecha y hora aproximada del siniestro
    • Descripción de lo ocurrido y daños observados
    • Fotos/vídeos si ya se tienen
  5. Guardar el número de expediente/siniestro que te asignen para hacer seguimiento.    
  6. Conservar toda la documentación: facturas, presupuestos de reparación, denuncia policial (si aplica, por ejemplo en robos o vandalismo).
  7. Colaborar con el perito si la aseguradora envía uno a inspeccionar los daños.

Hay que tener presente que, si se ha producido una pérdida total de un edificio, será necesario coordinar la gestión del siniestro con el  seguro de incendio de la comunidad (cuando este exista). Pero el mobiliario privativo de cada vivienda sí dependerá de la cobertura que cada vecino tenga contratada.

Conocer las coberturas ofrecidas por un seguro de incendio, así como los pasos a seguir en caso de enfrentarte a uno, puede ayudarte a tomar decisiones informadas, tanto si eres propietario como inquilino, y poder así proteger tu hogar y tus seres queridos.

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