Golpe de calor en perros: cómo prevenirlo y actuar este verano

Golpe de calor en perros: cómo prevenirlo y actuar este verano

24/08/2026

El golpe de calor en perros es una de las urgencias veterinarias más graves del verano. Las altas temperaturas, la exposición prolongada al sol o un paseo en las horas de más calor pueden provocar un aumento peligroso de la temperatura corporal del animal que, si no se actúa a tiempo, puede tener consecuencias muy graves.
 
Conocer los síntomas, saber cómo actuar durante los primeros minutos y adoptar medidas preventivas son claves para proteger a tu mascota. Además, contar con un seguro para perros puede ofrecerte tranquilidad frente a determinadas situaciones relacionadas con su cuidado y con la responsabilidad como propietario.
Imagen de persona jugando con su perro

Los perros regulan su temperatura de forma muy diferente a las personas. Como apenas sudan, eliminan el exceso de calor principalmente mediante el jadeo, por lo que cuando la temperatura ambiental es muy elevada o realizan un esfuerzo intenso, su organismo puede dejar de disipar el calor con eficacia.

Los primeros síntomas suelen aparecer de forma rápida y es fundamental reconocerlos cuanto antes. Entre las señales más frecuentes se encuentran:

  • Jadeo excesivo y respiración acelerada
  • Salivación abundante
  • Encías muy rojas
  • Debilidad o dificultad para caminar
  • Vómitos o diarrea
  • Desorientación o apatía

En los casos más graves pueden aparecer convulsiones, pérdida de conocimiento o incluso un fallo de órganos vitales, por lo que cualquier sospecha debe considerarse una urgencia veterinaria. Algunos perros presentan además un mayor riesgo de sufrir un golpe de calor, como los cachorros, los animales de edad avanzada, los perros con sobrepeso o las razas braquicéfalas, entre ellas el bulldog francés, el pug o el bulldog inglés.

Ante un posible golpe de calor, cada minuto cuenta. Lo primero es trasladar al perro a un lugar fresco y con sombra, alejándolo de la fuente de calor. Después, conviene refrescar su cuerpo con agua fresca, nunca helada, prestando especial atención al cuello, la cabeza, las axilas y la zona de las inglés.

Si el animal está consciente, puedes ofrecerle pequeñas cantidades de agua para favorecer la hidratación, pero nunca debes obligarle a beber. Tampoco es recomendable utilizar hielo o sumergirlo en agua muy fría, ya que el cambio brusco de temperatura puede empeorar su estado.

Aunque el perro parezca recuperarse tras estos primeros auxilios, es imprescindible acudir cuanto antes al veterinario. Algunas complicaciones pueden aparecer horas después y solo un profesional podrá valorar su estado y aplicar el tratamiento adecuado.

La mejor forma de evitar un golpe de calor en perros es adaptar su rutina durante los meses de verano. Reducir la exposición al calor y mantener una correcta hidratación disminuye considerablemente el riesgo de sufrir una hipertermia.

Durante los paseos, procura salir a primera hora de la mañana o al anochecer, cuando las temperaturas son más bajas. También conviene evitar el ejercicio intenso en los días más calurosos y comprobar que el asfalto no quema antes de caminar sobre él. Si no puedes mantener la mano apoyada en el suelo durante cinco segundos, es probable que también esté demasiado caliente para las almohadillas de tu perro.

En casa, asegúrate de que siempre tenga agua fresca, acceso a zonas de sombra y una buena ventilación. Si convive en un jardín o terraza, evita que permanezca durante mucho tiempo al sol y recuerda que cortar el pelo en exceso no siempre ayuda a combatir el calor, ya que el pelaje también actúa como aislante natural.

Aunque solo vayas a ausentarte unos minutos, dejar a un perro dentro de un coche puede tener consecuencias muy graves. La temperatura del habitáculo aumenta rápidamente incluso con las ventanillas entreabiertas o si el vehículo está aparcado a la sombra, creando un entorno que puede resultar mortal en muy poco tiempo.

Además del riesgo para la salud del animal, la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales prohíbe mantener a un perro en un vehículo cuando las condiciones puedan poner en peligro su vida o su bienestar. Dependiendo de las circunstancias, esta conducta puede dar lugar a importantes sanciones económicas.

Si vas a viajar con tu mascota, realiza paradas frecuentes, ofrece agua durante el trayecto y utiliza un sistema de retención homologado, tal y como recomienda la Dirección General de Tráfico.

El seguro de responsabilidad civil para perros está pensado para cubrir los daños que el animal pueda causar a terceras personas o a sus bienes, una protección especialmente importante desde la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal.

Aunque un golpe de calor constituye una urgencia veterinaria, esta situación puede provocar que el perro actúe de forma imprevisible, se escape o cause daños a terceros. En estos casos, disponer de un seguro para perros ayuda a proteger al propietario frente a las posibles reclamaciones derivadas de esos daños.

Además, algunas modalidades incorporan servicios adicionales relacionados con el bienestar de la mascota, como orientación veterinaria, asistencia en determinadas situaciones de urgencia o coberturas complementarias que amplían la protección del animal. Por ello, conviene revisar las garantías incluidas en la póliza antes de contratarla y comprobar qué servicios ofrece en función de las necesidades de cada perro.

Puede ocurrir en pocos minutos si el animal permanece expuesto a temperaturas elevadas, especialmente dentro de un coche o realizando ejercicio intenso durante las horas de más calor.

No es recomendable. Lo adecuado es utilizar agua fresca o templada, ya que el agua helada puede dificultar la pérdida de calor y empeorar la situación.

Los cachorros, los perros mayores, los animales con sobrepeso y las razas braquicéfalas, como el bulldog francés o el pug, son especialmente vulnerables durante el verano.

La normativa sobre bienestar animal establece la obligación de contar con un seguro de responsabilidad civil para perros, aunque su aplicación puede depender del desarrollo reglamentario y de la normativa vigente en cada momento. Conviene consultar las condiciones aplicables y elegir una póliza que se adapte a las necesidades del animal.

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