Ley de ciberseguridad NIS2 para pymes, qué cambia y cómo prepararse

Ley de ciberseguridad NIS2 para pymes, qué cambia y cómo prepararse

06/08/2026

La ley de ciberseguridad NIS2 marca un cambio importante para muchas empresas europeas, incluidas pymes que operan en sectores sensibles o que prestan servicios a compañías incluidas dentro de la norma. La Directiva SRI 2, conocida como NIS2, establece un marco jurídico común para reforzar la ciberseguridad en 18 sectores críticos de la Unión Europea y mejorar la respuesta ante incidentes digitales.

Para una pyme, prepararse no consiste solo en instalar herramientas de seguridad. Implica revisar sistemas, accesos, proveedores, contratos, protocolos de respuesta y continuidad del negocio. También puede ser conveniente analizar soluciones que ayuden a reducir el impacto económico de un incidente, como un seguro de ciberseguridad de Allianz, siempre como complemento a las medidas preventivas y no como sustituto del cumplimiento normativo.

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La ley de ciberseguridad NIS2 es la Directiva (UE) 2022/2555, una norma europea destinada a elevar el nivel común de protección de redes y sistemas de información en la Unión Europea. Sustituye a la anterior Directiva NIS de 2016 y amplía el número de sectores y entidades obligadas.

El objetivo de la NIS2 es que las empresas y entidades públicas que prestan servicios relevantes cuenten con medidas adecuadas para prevenir, detectar, gestionar y notificar ciber incidentes. La norma busca reducir diferencias entre países, mejorar la cooperación europea y reforzar la resiliencia digital de servicios que afectan a la economía, la salud, el transporte, la energía, el agua, las infraestructuras digitales o la administración.

En España, la Directiva NIS2 requiere transposición al ordenamiento nacional. El Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley de Coordinación y Gobernanza de la Ciberseguridad el 14 de enero de 2025, con la finalidad de incorporar la NIS2 y crear el Centro Nacional de Ciberseguridad como órgano de coordinación.

Antes de publicar el contenido final, conviene verificar el estado legislativo actualizado en el BOE. La referencia oficial localizada en el BOE indicaba en mayo de 2025 que la Directiva NIS2 se encontraba en proceso de transposición al ordenamiento jurídico nacional mediante el anteproyecto de ley en tramitación.

La normativa NIS2 se aplica a entidades esenciales e importantes que operan en sectores críticos para la sociedad y la economía. No todas las pymes están obligadas de forma directa, pero muchas pueden verse afectadas si trabajan como proveedoras de empresas incluidas en la norma.

Entre los sectores afectados por la NIS2 se encuentran:

  • Energía, transporte, banca y mercados financieros
  • Sanidad, agua potable y aguas residuales
  • Infraestructuras digitales, servicios cloud, centros de datos y servicios TIC gestionados
  • Administración pública y sector espacial
  • Servicios postales, gestión de residuos, productos químicos y alimentación
  • Fabricación de productos críticos, proveedores digitales y centros de investigación

La aplicación en una pyme depende de varios factores:

  • Sector de actividad
  • Tamaño, facturación y balance anual
  • Tipo de servicio prestado
  • Impacto que tendría una interrupción de su actividad

La cadena de suministro es el punto que más puede afectar a las pymes. Una empresa pequeña puede recibir nuevas exigencias de ciberseguridad si presta servicios de software, soporte técnico, cloud, hosting, logística o gestión de datos a una entidad obligada.

En la práctica, muchas pymes deberán acreditar medidas de ciberseguridad, protocolos de respuesta, controles de acceso o garantías contractuales para conservar clientes grandes o participar en determinados contratos.

La NIS2 exige medidas técnicas, operativas y organizativas para gestionar riesgos de ciberseguridad. La empresa debe proteger sus sistemas, preparar una respuesta ante incidentes, revisar a sus proveedores y documentar las actuaciones realizadas. INCIBE recoge recursos específicos para empresas que necesitan avanzar en el cumplimiento de la NIS2.

El enfoque de la norma no se limita a comprar tecnología. La empresa debe integrar la ciberseguridad en su gestión diaria, con responsables claros, protocolos internos, formación y controles revisables.

La gestión de riesgos exige identificar qué sistemas, datos y servicios son más relevantes para la actividad de la empresa. Una pyme debe saber qué activos digitales tiene, quién accede a ellos, qué proveedores intervienen y qué consecuencias tendría una interrupción.

Los controles internos deben incluir políticas de seguridad, gestión de permisos, autenticación multifactor, actualización de sistemas, protección frente a malware, cifrado cuando proceda y copias de seguridad. También es recomendable revisar de forma periódica las cuentas de usuario, especialmente cuando se incorporan empleados, cambian funciones o finaliza una relación laboral.

La protección de sistemas requiere mantener un inventario actualizado de equipos, aplicaciones, servicios en la nube y dispositivos conectados. Sin ese mapa, resulta difícil aplicar parches, detectar accesos indebidos o responder con rapidez ante un ataque.

Las copias de seguridad deben estar probadas y protegidas. No basta con generar backups automáticos si nunca se comprueba que pueden restaurarse. Una copia inaccesible, incompleta o cifrada por un ransomware puede dejar a la empresa sin capacidad real de recuperación.

La seguridad en la cadena de suministro es uno de los cambios más relevantes de la NIS2. Las empresas deben proteger sus sistemas y revisar los riesgos asociados a proveedores y terceros, especialmente en servicios de hosting, cloud, mantenimiento informático, software de gestión, plataformas de pago o soporte remoto.

Los contratos deberían incluir cláusulas sobre medidas de seguridad, confidencialidad, notificación de incidentes, continuidad del servicio y responsabilidades. Para muchas pymes proveedoras, la NIS2 también implicará nuevas exigencias comerciales, como aportar evidencias de seguridad, auditorías, certificaciones o protocolos de respuesta antes de mantener una relación contractual.

La notificación de incidentes es una obligación clave de la NIS2. Las entidades afectadas deben comunicar incidentes significativos a las autoridades competentes y aportar información sobre su alcance, impacto y medidas adoptadas. La directiva europea contempla obligaciones de notificación y cooperación para reforzar la respuesta común.

La respuesta ante ciberataques debe estar planificada antes de que ocurra el incidente. La empresa necesita definir quién toma decisiones, quién coordina al proveedor tecnológico, cómo se aíslan sistemas afectados, cómo se restauran copias y cómo se comunica la situación.

La documentación del incidente también resulta necesaria. Registrar fechas, sistemas afectados, decisiones, comunicaciones y medidas aplicadas permite mejorar la respuesta posterior y acreditar una actuación ordenada.

Una pyme preparada debe contar con un protocolo sencillo, conocido por las personas clave y probado de forma periódica. La rapidez durante las primeras horas puede reducir el alcance del ataque y acelerar la recuperación de la actividad.

Incumplir la ley NIS2 puede implicar sanciones económicas, requerimientos de mejora, inspecciones, restricciones operativas y daños reputacionales. La Directiva (UE) 2022/2555 establece condiciones generales para imponer sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias.

Las sanciones económicas dependen del tipo de entidad y de la gravedad del incumplimiento:

  • Entidades esenciales: hasta 10 millones de euros o hasta el 2 % del volumen de negocio anual mundial del ejercicio anterior, según cuál sea el importe superior
  • Entidades importantes: hasta 7 millones de euros o hasta el 1,4 % del volumen de negocio anual mundial del ejercicio anterior, según cuál sea el importe superior

El riesgo para una pyme no se limita a una posible multa. Un ciberataque o una mala gestión de la seguridad puede provocar consecuencias como:

  • Parálisis de la actividad por bloqueo de sistemas
  • Pérdida de facturación si no se pueden atender pedidos, prestar servicios o emitir facturas
  • Costes de recuperación técnica, análisis forense y restauración de sistemas
  • Reclamaciones de clientes o proveedores afectados por el incidente
  • Pérdida de contratos con empresas obligadas por la NIS2
  • Daño reputacional por pérdida de confianza
  • Obligaciones adicionales si el incidente afecta a datos personales y entra en juego la normativa de protección de datos

La dirección de la empresa también asume un papel más activo. La NIS2 refuerza la responsabilidad de los órganos de dirección en aspectos como:

  • Aprobar medidas de gestión de riesgos
  • Supervisar su aplicación
  • Impulsar la formación interna
  • Asignar recursos adecuados
  • Revisar periódicamente la estrategia de ciberseguridad

El daño reputacional puede ser especialmente grave para una pyme. Una brecha de seguridad mal gestionada puede afectar a la confianza de clientes, proveedores, administraciones públicas y grandes empresas que exigen garantías de ciberseguridad a sus socios.

Una pyme puede prepararse para la NIS2 evaluando su nivel actual de ciberseguridad, creando un plan de acción, formando al equipo, revisando proveedores y valorando seguros de ciberriesgo. El objetivo es reducir riesgos y poder demostrar una gestión preventiva.

El primer paso es determinar si la empresa está afectada de forma directa o indirecta. Después, debe priorizar medidas según impacto y urgencia. No todas las acciones requieren grandes inversiones iniciales, pero sí orden, seguimiento y documentación.

El diagnóstico de ciberseguridad permite conocer la situación real de la empresa. Debe incluir sistemas, datos, aplicaciones, accesos, proveedores, copias de seguridad y servicios que sostienen la actividad diaria.

La evaluación inicial debe identificar vulnerabilidades frecuentes, como contraseñas débiles, falta de doble factor, equipos sin actualizar, permisos excesivos, ausencia de protocolos o copias de seguridad que no se han probado.

Los activos críticos deben priorizarse. No todos los sistemas tienen el mismo valor para la continuidad del negocio. Una pyme debe saber qué aplicaciones necesita para facturar, atender clientes, operar pedidos, gestionar pagos o prestar servicios.

El resultado del diagnóstico debe convertirse en una hoja de ruta. Esta hoja debe ordenar riesgos, responsables, medidas, plazos y evidencias que permitan demostrar avances.

El plan de acción de ciberseguridad debe incluir medidas concretas, responsables y fechas. Algunas prioridades habituales son activar autenticación multifactor, actualizar sistemas, revisar permisos, segmentar accesos, proteger el correo electrónico y probar copias de seguridad.

La formación del equipo es una medida de alto impacto. Muchos ataques comienzan con phishing, enlaces fraudulentos, archivos maliciosos o credenciales robadas. La plantilla debe saber identificar señales de alerta y comunicar incidentes sin miedo ni demora.

La dirección también debe formarse. Las decisiones sobre inversión, proveedores, seguros y continuidad del negocio dependen de la gerencia. Sin implicación directiva, las medidas técnicas pierden fuerza y quedan sin seguimiento.

Los simulacros ayudan a comprobar si el protocolo funciona. Una pyme puede ensayar qué hacer ante un ransomware, una caída de sistemas, una fuga de datos o un acceso no autorizado. Estas pruebas permiten corregir fallos antes de una crisis real.

La revisión de proveedores debe centrarse en terceros con acceso a datos, sistemas o procesos relevantes. La pyme debe saber qué proveedor puede entrar en su red, qué información trata y qué medidas aplica para protegerla.

Los contratos tecnológicos deben actualizarse con cláusulas de seguridad, notificación de incidentes, confidencialidad, continuidad del servicio y colaboración ante investigaciones. También conviene revisar acuerdos con proveedores cloud, software de gestión, soporte externo, plataformas de pago y mantenimiento.

Los seguros de ciberriesgo pueden ayudar a afrontar determinados costes derivados de un incidente digital, según las condiciones de la póliza. Un seguro no evita el ataque ni sustituye las medidas obligatorias, pero puede aportar apoyo económico y operativo ante escenarios como interrupción de actividad, asistencia técnica, responsabilidad frente a terceros o recuperación de sistemas.

El seguro de ciberseguridad debe entenderse como parte de una estrategia más amplia. La empresa necesita prevenir, detectar, responder y recuperarse. Revisar las coberturas permite completar esa estrategia y reducir el impacto financiero de un incidente.

La Directiva NIS2 está en vigor en la Unión Europea desde el 16 de enero de 2023. Los Estados miembros debían transponerla antes del 17 de octubre de 2024.

En España, la transposición sigue su curso normativo, por lo que conviene revisar las actualizaciones oficiales. Aun así, las empresas no deberían esperar para adaptarse, especialmente si forman parte de cadenas de suministro de sectores críticos. 

No. No todas las pymes tienen que cumplir la normativa NIS2 de forma directa, ya que depende del sector, el tamaño, la facturación, el balance y el servicio que presta la empresa. Aun así, algunas pymes pueden verse afectadas si trabajan con entidades obligadas o si su actividad resulta relevante para servicios esenciales.

La NIS2 y los seguros de ciberriesgo se relacionan desde la gestión del riesgo. La norma exige medidas de prevención, protección, respuesta y notificación. El seguro ayuda a transferir parte del impacto económico de determinados incidentes, según la póliza contratada.

El seguro no sustituye el cumplimiento normativo. Una pyme debe mantener controles técnicos, revisar proveedores, formar al equipo y preparar protocolos. Para una pyme, contar con controles, protocolos y formación sigue siendo clave para reducir riesgos y proteger la continuidad del negocio.

Sergio Ramírez
Colegio Mediadores de Seguros de Madrid: 78082

Desde 1999, Sergio Ramírez ha trabajado en MLM Seguros (Agencias Allianz), ocupando diversos roles. Su experiencia en seguros e inversiones le permite ofrecer soluciones personalizadas. Actualmente, gestiona un patrimonio significativo con su equipo y apoya nuevos proyectos con el mejor asesoramiento.

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