Los síntomas de la alergia a las gramíneas pueden variar en intensidad, pero hay algunos patrones que se repiten.
- Los estornudos constantes y la congestión nasal son los primeros síntomas que suelen aparecer, especialmente en épocas de alta concentración de polen.
- El picor en los ojos, lagrimeo y enrojecimiento, también conocido como rinoconjuntivitis alérgica, afecta a los ojos y provoca molestias constantes.
- La irritación en la garganta y la tos seca suceden porque el polen que se inhala provoca irritación en las vías respiratorias.
- Fatiga y sensación de cansancio: la congestión y los síntomas respiratorios pueden afectar la calidad del sueño y provocar agotamiento.
Estas molestias suelen agravarse en los días secos y ventosos, cuando el polen se dispersa con mayor facilidad. Si notas que cada primavera los síntomas se repiten, es probable que padezcas una alergia estacional vinculada al polen de gramíneas. Además, algunas personas pueden experimentar dolor de cabeza y presión en los senos paranasales, síntomas que, aunque menos comunes, también están relacionados con esta alergia.