La cerveza puede servir de referencia para este propósito si nos vamos atrás en el tiempo. Entre 1952 y 2022, este producto experimentó una tasa de inflación promedio de 2,71% anual. Una tendencia que muestra un incremento significativo.
En otras palabras, 20 euros en cerveza en el año 1952 costarían ahora más de 130 dólares. Esa sería la medida para una compra equivalente. En comparación con la tasa de inflación general de 3,48% durante este mismo período, la inflación de la cerveza fue menor, eso sí. Sin embargo, la escena ahora ha cambiado. Especialmente, a partir de 2020.
Este año será recordado por el cambio de régimen en los mercados de bonos. Las economías avanzadas han iniciado una etapa marcada por unas subidas de la inflación que no se observaban desde la crisis del petróleo de los años setenta.
Desde los años noventa, la inflación no había acaparado tanta atención. Y es que en 2022 la política y los mercados se han visto dominados por los vaivenes de la subida de los precios. La vuelta a un régimen, que para algunos es desconocido, ha llevado a los índices de renta fija a niveles de pérdidas poco vistos en el pasado. En lo que va de año, prácticamente ningún mercado de deuda pública ha servido de refugio para los inversores.
Con tan pocos sitios en los que refugiarse en los mercados de renta fija, ¿cómo pueden saber los inversores cuál es el camino correcto? La peor noticia es que no se atisban indicios que señalen cuándo y cómo empezará a cambiar este ciclo de agitación.
Ante ese esquema tan complicado resulta arriesgado acotar los posibles escenarios resultantes a nivel político y económico. Pese a ello, los expertos de Allianz Global Investors tienen una buena noticia: hay algunas alternativas en las que poder invertir, que ayuden a recomponer este rompecabezas para intentar pasar el resto del año con menores sobresaltos.