Cómo combatir la humedad en casa

Parece que a veces subestimamos los efectos de la humedad y creemos que sus consecuencias solo son perjudiciales para nuestros muebles, ropa, libros, paredes, techos y otros elementos y zonas de la casa. A esta realidad se suman los problemas de salud: dificultad respiratoria, alergias, asma, rinitis, bronquitis, infecciones respiratorias…

Lo ideal es que la humedad relativa (cantidad de humedad atmosférica presente en relación con la cantidad que estaría presente si el aire estuviera saturado) se sitúe entre el 40% y el 55%.

Conviene no tomarse este problema a la ligera. Mejor asegúrate de revisar posibles causas como: desperfectos en el sistema de la calefacción, aislamiento deficiente y problemas en la construcción. ¡Siempre es mejor prevenir que lamentar! Con los siguientes consejos te explicamos cómo reducir la humedad en casa.

Aislar la vivienda es una de las mejores formas de controlar la humedad. Es fundamental para evitar las condensaciones que se producen en los muros de la propiedad.

Existen distintos materiales que permiten aislar una casa desde el interior y desde el exterior de la construcción. Además de controlar la humedad un buen sistema de aislamiento también ayuda a evitar que ocurran pérdidas energéticas permitiendo que aparatos como el aire acondicionado o la calefacción funcionen de manera más eficiente.

La lana de roca, la fibra de madera, las bolitas EPS son algunos de los materiales más empleados para disminuir la humedad en casa.

Esta técnica te permitirá reducir la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior de tu vivienda. Si vives en la ciudad, además de dar solución al problema de la condensación, también reducirás de manera considerable el ruido exterior.

La idea de utilizar este tipo de ventanas consiste en emplear dos capas de cristal con una capa de gas inerte en medio de ambos cristales. Esto generará casi el doble de aislamiento que las ventanas de un solo cristal.

Además, son mucho más resistentes a los impactos que las ventanas convencionales y promueven un uso más eficiente de la luz y el gas.

Una ventilación adecuada en el interior de la casa puede ayudar a controlar el exceso de humedad. La alternativa más económica es apoyarse en la ventilación natural, es decir, abrir todas las puertas y ventanas posibles para permitir que circule el aire.

Por otro lado, está la ventilación forzada que requiere el uso de ventiladores y extractores que incorporen medios mecánicos para su funcionamiento.

Si en tu vivienda careces de suficientes ventanas, es clave que, al menos, cuentes con rejillas y conductos de extracción. Esto te permitirá evitar que ocurran condensaciones en superficies metálicas, vidrios y azulejos.

Sabemos que, especialmente en invierno, puede ser difícil mantener la temperatura de la calefacción en niveles moderados. Sin embargo, una temperatura por encima de los 21°C puede fomentar la aparición de altos niveles de humedad en el hogar.

Lo más recomendable es mantenerla, como máximo, a 20°C

Secar la ropa dentro de casa, (sobre todo si esta tiene tendencia a ser húmeda) es un grave error. Además de producir malos olores en el ambiente y en la ropa, secar nuestras prendas en el interior de casa propicia el crecimiento de moho y la aparición de humedad constante.

Sigue estos sencillos consejos y empieza a combatir la humedad desde cero. Desde Allianz ponemos a tu disposición pólizas de hogar que se adaptan a tu hogar para protegerlo todos los días del año. ¡Solicita hoy tu presupuesto sin compromiso!

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