5 hábitos saludables para mantener cuerpo y mente en forma

Todo sobre los síntomas de insolación

05/06/2026

El aumento de las temperaturas extremas en España ha incrementado los riesgos asociados al calor, entre ellos la insolación, un problema de salud que puede tener consecuencias graves si no se detecta a tiempo. Según el Ministerio de Sanidad, dentro del Plan Nacional frente a altas temperaturas, estos episodios requieren prevención activa y una respuesta rápida. En este contexto, identificar sus señales y saber cómo actuar es clave para proteger la salud.
Imagen mujer bebiendo agua

La insolación es una alteración grave que ocurre cuando el cuerpo pierde su capacidad de regular la temperatura tras una exposición prolongada al sol, especialmente en la cabeza y el cuello.

El organismo mantiene su equilibrio térmico mediante mecanismos como la sudoración. Sin embargo, cuando estos fallan, el calor se acumula y provoca una subida peligrosa de la temperatura corporal.

Esto puede derivar en daños en órganos vitales como el cerebro o el corazón. Por ello, la insolación es una urgencia médica que requiere actuación inmediata.

La insolación aparece cuando se combinan factores ambientales con la incapacidad del cuerpo para disipar el calor.

La causa más directa de la insolación es la exposición continua a la radiación solar, especialmente durante las horas centrales del día. La radiación ultravioleta y el calor afectan tanto a la piel como a los tejidos internos.

Cuando la cabeza permanece descubierta, el calor incide directamente sobre el sistema nervioso central, lo que puede alterar el funcionamiento del centro regulador de la temperatura.

La hidratación insuficiente impide que el cuerpo se enfríe correctamente mediante el sudor.

Cuando faltan líquidos:

  • Disminuye el volumen sanguíneo
  • Se reduce la sudoración
  • Aumenta la temperatura corporal

Esto acelera el riesgo de sufrir una insolación.

Algunas condiciones aumentan la probabilidad de sufrir insolación. Destacan:

  • Edad: niños y personas mayores
  • Enfermedades previas: cardíacas, renales o diabetes
  • Medicamentos que afectan a la sudoración
  • Trabajo al aire libre
  • Consumo de alcohol o cafeína

También influye la falta de adaptación al calor, especialmente en los primeros días de altas temperaturas.

Los síntomas de la insolación pueden aparecer de forma progresiva y empeorar rápidamente.

Los más importantes son:

  • Temperatura corporal elevada
  • Confusión o desorientación
  • Piel caliente, roja y seca
  • Dolor de cabeza intenso
  • Náuseas o vómitos
  • Pulso acelerado
  • Desmayo o pérdida de conciencia

En niños, también pueden aparecer signos como irritabilidad, somnolencia o rechazo a beber líquidos.

Detectar estos síntomas a tiempo es clave para evitar complicaciones graves.

Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, la insolación y el golpe de calor no son exactamente lo mismo. La diferencia principal radica en su origen.

La insolación está provocada por la exposición directa al sol, mientras que el golpe de calor puede producirse por altas temperaturas ambientales, incluso sin radiación solar directa.

Ambos cuadros son graves, pero el golpe de calor suele implicar un fallo más generalizado del organismo y puede aparecer en interiores mal ventilados o durante olas de calor.

La rapidez de actuación es fundamental.

Pasos básicos:

  1. Llevar a la persona a un lugar fresco o con sombra
  2. Quitar ropa innecesaria
  3. Aplicar agua fresca sobre la piel
  4. Usar ventilación para favorecer el enfriamiento
  5. Colocar compresas frías en cuello, axilas e ingles

Además:

  • Si está consciente ofrecerle agua en pequeños sorbos
  • Si pierde el conocimiento colocarle en posición lateral de seguridad

Ante síntomas graves, hay que llamar al 112. Contar con un seguro médico facilita el acceso a atención médica rápida.

La prevención es la mejor medida frente a la insolación.

Recomendaciones clave:

  • Beber agua con frecuencia, aunque no haya sed
  • Usar ropa ligera y transpirable
  • Evitar el sol en horas centrales
  • Buscar sombra siempre que sea posible
  • Adaptar la actividad física al calor

El uso de protección solar también es importante para la piel. 

Sí, los niños son más vulnerables porque su cuerpo regula peor la temperatura y se deshidratan con mayor rapidez.

Por eso, necesitan más control y evitar la exposición directa al sol.

La insolación es más grave que una deshidratación leve.

  • Deshidratación → sed, cansancio
  • Insolación → temperatura alta, confusión, desmayo

Si hay síntomas neurológicos, es una urgencia.

No, el protector solar no evita la insolación.

Su función es proteger la piel, pero no regula la temperatura corporal. Para prevenirla, es necesario combinarlo con hidratación y evitar el calor excesivo.

La insolación puede prevenirse con hábitos adecuados y atención a los síntomas. En un contexto de temperaturas elevadas, actuar a tiempo es esencial para evitar riesgos y proteger la salud.

Foto de la Dra. Laura Salazar
Número de Colegiado: 0855537

La Dra. Salazar es médico especialista en valoración del daño corporal y peritaje médico con amplia experiencia médico-legal en lesiones, incapacidades y medicina laboral.

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