Tipos de protectores solares: cómo funcionan y para qué sirven

Tipos de protectores solares: cómo funcionan y para qué sirven

22/06/2026

La exposición al sol forma parte de la vida cotidiana y aporta beneficios como la síntesis de vitamina D. Sin embargo, una exposición excesiva o sin protección puede provocar quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer cutáneo. Según organismos como la Asociación Española Contra el Cáncer y la Academia Española de Dermatología y Venereología, la fotoprotección diaria es una de las medidas más eficaces para cuidar la salud de la piel a largo plazo.
 
Además de adoptar hábitos saludables frente al sol, contar con un seguro de salud puede facilitar el acceso a revisiones dermatológicas y al seguimiento de posibles alteraciones cutáneas por parte de especialistas. Si aún no tienes cobertura, consulta nuestras opciones de seguro médico para encontrar la que mejor se adapte a ti.
Imagen de ocio familiar en la piscina

El protector solar es un producto diseñado para proteger la piel frente a los efectos nocivos de la radiación ultravioleta (UV) procedente del sol. Su función principal consiste en reducir la cantidad de radiación que penetra en la piel, ayudando a prevenir daños tanto inmediatos como acumulativos.

El uso regular de crema solar ayuda a evitar las quemaduras solares, reduce el riesgo de aparición de manchas y contribuye a prevenir el envejecimiento prematuro. Además, numerosos estudios han demostrado que la fotoprotección adecuada disminuye el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer de piel.

Aunque muchas personas asocian su uso únicamente a los meses de verano, la protección solar debe mantenerse durante todo el año, ya que la radiación ultravioleta está presente incluso en días nublados o durante actividades cotidianas al aire libre.

El factor de protección solar (FPS o SPF) indica el nivel de protección que ofrece un producto frente a la radiación UVB, responsable de las quemaduras solares.

De forma general, un FPS más alto proporciona una mayor protección frente a este tipo de radiación. Actualmente, los niveles más habituales son SPF 30, SPF 50 y SPF 50+.

Sin embargo, no basta con fijarse únicamente en el número del SPF. También es importante comprobar que el producto ofrezca protección de amplio espectro, es decir, frente a los rayos UVA y UVB. Los rayos UVA penetran más profundamente en la piel y están relacionados con el fotoenvejecimiento y determinados daños celulares acumulativos.

En los productos comercializados en la Unión Europea, el símbolo UVA dentro de un círculo indica que el protector cumple los requisitos de protección frente a este tipo de radiación establecidos por la normativa comunitaria.

Existen diferentes tipos de protectores solares que se adaptan a las necesidades de cada persona, tipo de piel y situación de exposición.

Los protectores solares minerales o físicos utilizan ingredientes como el óxido de zinc o el dióxido de titanio. Son especialmente recomendables para pieles sensibles, niños o personas con tendencia a irritaciones, ya que suelen ofrecer una alta tolerancia cutánea.

Los protectores solares químicos contienen filtros que absorben la radiación ultravioleta antes de que alcance las capas más profundas de la piel. Destacan por sus texturas ligeras y por integrarse fácilmente en la rutina diaria.

También existen protectores solares híbridos, que combinan filtros minerales y químicos para ofrecer una protección eficaz con una aplicación cómoda y una buena experiencia cosmética.

Además de la composición, los fotoprotectores pueden encontrarse en diferentes formatos:

  • Cremas, ideales para pieles secas
  • Lociones adecuadas para cubrir grandes zonas del cuerpo
  • Geles, recomendados para pieles grasas o con tendencia acneica
  • Sprays, prácticos para reaplicaciones rápidas
  • Stick, especialmente útiles para labios, nariz o zonas concretas

La elección del producto dependerá de factores como el tipo de piel, la edad, la intensidad de la exposición solar o la práctica de actividades deportivas al aire libre.

Utilizar protector solar de forma habitual aporta beneficios que van mucho más allá de evitar una quemadura ocasional.

El principal motivo es la prevención de los daños causados por la radiación ultravioleta. La exposición repetida sin protección acelera la aparición de arrugas, pérdida de elasticidad y manchas cutáneas.

La prevención es una de las mejores herramientas para cuidar la salud a largo plazo. Si estás valorando contratar cobertura sanitaria, puedes consultar esta guía sobre cómo elegir un seguro médico y conocer los aspectos que conviene tener en cuenta antes de tomar una decisión.

La reducción del riesgo de desarrollar lesiones precancerosas y determinados tipos de cáncer de piel. Por este motivo, dermatólogos y organismos sanitarios recomiendan incorporar la protección solar a la rutina diaria.

Durante los meses más calurosos del año también resulta importante complementar la protección frente al sol con otras medidas preventivas relacionadas con la salud. Por ejemplo, conviene conocer cómo prevenir problemas frecuentes como la otitis en verano o identificar los síntomas asociados a un golpe de calor.

Además, si quieres ampliar la información sobre los riesgos asociados a las altas temperaturas, puedes consultar nuestro artículo sobre los síntomas de insolación.

La eficacia de cualquier fotoprotector depende tanto de su calidad como de una aplicación correcta.

Lo más recomendable es aplicar la crema solar entre 20 y 30 minutos antes de la exposición al sol para garantizar una protección uniforme.

El producto debe extenderse por todas las zonas expuestas del cuerpo, prestando especial atención a áreas que suelen olvidarse con frecuencia:

  • Orejas
  • Cuello
  • Empeines
  • Dorso de las manos
  • Cuero cabelludo en personas con poco cabello

También es importante utilizar una cantidad suficiente. Aplicar menos producto del recomendado reduce significativamente el nivel de protección indicado en el envase.

La protección solar no es permanente. El sudor, el agua y el roce con la ropa o las toallas disminuyen progresivamente su eficacia, por lo que es necesario reaplicarla periódicamente.

A continuación, respondemos algunas de las dudas más habituales relacionadas con el uso de protectores solares y la protección frente a la radiación solar.

La recomendación general es reaplicar el protector solar cada dos horas durante la exposición directa al sol.

También conviene volver a aplicarlo después de bañarse, realizar actividad física intensa o secarse con una toalla, incluso cuando el producto indique resistencia al agua.

Sí. Los rayos ultravioleta atraviesan las nubes, por lo que la piel continúa expuesta a la radiación solar aunque el cielo esté cubierto.

Por este motivo, los expertos recomiendan mantener el uso de protección solar durante todo el año, especialmente en actividades al aire libre.

La cantidad adecuada recomendada suele ser aproximadamente 2 mg de producto por centímetro cuadrado de piel. En términos prácticos, para un adulto se suele necesitar una cantidad cercana a un vaso pequeño para cubrir todo el cuerpo.

En el caso de la cara y el cuello, la conocida regla de las dos líneas de crema sobre dos dedos de la mano permite aplicar una cantidad aproximada adecuada para una protección eficaz.

Foto de la Dra. Laura Salazar
Número de Colegiado: 0855537

La Dra. Salazar es médico especialista en valoración del daño corporal y peritaje médico con amplia experiencia médico-legal en lesiones, incapacidades y medicina laboral.

Saber más >

¿Tienes dudas? Pregúntanos
¿Te llamamos?
Déjanos tu teléfono y nos pondremos en contacto contigo
Escríbenos por WhatsApp
Lunes a jueves 9.00h a 19.00h, viernes de 9.00h a 18.00h