Cuando nos convertimos en padres, nuestros hijos pasan a ser la principal prioridad y en ese sentido, sus estudios son uno de los proyectos a largo plazo que más preocupación puede causarnos por la gran inversión que representa. Sin embargo, una buena planificación financiera te permitirá empezar desde ya a asegurar su educación.

 

Cumplir nuestras metas y sueños personales requiere de determinación y empeño, pero también de una buena base profesional que nos permita defendernos en un mundo tan competitivo como este. Por ello, cuando llegan hijos a nuestro plan de vida, esa planificación se vuelve indispensable si queremos darles lo mejor, en especial a nivel educativo. Su formación académica es una prioridad indiscutible para nosotros como padres, pero también es una inversión significativa que debemos tener en cuenta como parte de nuestro plan de ahorro familiar. 

 

Debido a la globalización y a los nuevos avances tecnológicos, el mercado exige profesionales cada vez más preparados y mejor cualificados para acceder a los nuevos empleos que surgen a diario. El coste de una carrera universitaria aumenta si la universidad es privada o si queremos que nuestros hijos estudien en el extranjero, vuelve a aumentar si le añadimos el posgrado que suele exigir el Plan de Bolonia y se duplica o triplica dependiendo de la cantidad de hijos que tengamos.

 

Cómo calcular el coste de los estudios de tus hijos

Hay muchas maneras de ahorrar para la educación superior de tus hijos y otras tantas de planificar la inversión que representa. Lo más aconsejable es hacerlo apenas ellos nazcan; al ser un objetivo a largo plazo, lo más inteligente es crear un plan de ahorro o contratar un seguro de ahorro desde el nacimiento de tus hijos para poder reunir el dinero progresivamente. 

 

¿Cuánto deberíamos ahorrar y qué parte de nuestro patrimonio es conveniente dejarles a nuestros hijos? Lo primero que debemos hacer es un cálculo aproximado de lo que costará la educación superior de nuestros pequeños en base a los precios actuales y añadiendo un porcentaje que represente la inflación sostenida en las siguientes dos décadas, que será cuando te toque afrontar el gasto. El segundo paso es determinar cuál es el porcentaje de ahorro anual que debes cumplir para alcanzar tus objetivos de a largo plazo.

 

Aspectos a tener en cuenta

Para los estudios de tus hijos debes tener en cuenta varios factores: el coste de la matrícula (todo será aproximado y calculando, como ya mencionamos, la tasa de inflación de los próximos 15 o 20 años); el coste de los semestres si es una universidad privada; el coste del hospedaje y la manutención en caso de que realice los estudios en otra ciudad o país; los libros y el material de estudio en general y tener previsto afrontar carreras más costosas como medicina o arquitectura. En este estudio financiero personal que lleves a cabo, también debes evaluar tu perfil de riesgo, para lo que es altamente recomendable que cuentes con la asesoría de un asesor financiero con el fin de evaluar tu rentabilidad y la de tu pareja y poder ejecutar el plan de ahorro de la manera más eficaz posible.